åLBØR
“CORRO PORQUE ESTOY VIVO”
Juan Dual y Álvaro Sanz comparten mucho más que una pasión por la montaña. Su historia comienza un año después de conocerse, cuando Álvaro quedó profundamente impactado por la vida de Juan: un atleta que corre ultramaratones… sin estómago, sin colon, sin recto. Una fuerza de la naturaleza que decidió convertir la enfermedad en un motor para vivir.
Pero fue una llamada la que lo cambió todo. Álvaro recibió un diagnóstico que lo dejó paralizado: poliposis adenomatosa familiar. La misma enfermedad que había marcado la vida de Juan.
En ese momento entendió que sus caminos no se habían cruzado por casualidad. Había una historia que necesitaban contar juntos. Una historia de transformación y esperanza.
“ålbør”
CONCEPTO NARRATIVO
Durante la primavera, cuando el sol ATRAVIESA el horizonte DURANTE HORAS POR ENCIMA DEL CÍRCULO POLAR ÁRTICO, Juan Dual —un atleta de ultraresistencia sin estómago, colon ni recto— se enfrenta a un desafío físico y espiritual de cinco días a través de uno de los paisajes más dramáticos del planeta. Alternando entre ciclismo y trail running, atraviesa cumbres nevadas, playas remotas y fiordos interminables. Pero esto no es solo una prueba de resistencia: es un viaje simbólico de la oscuridad hacia la luz.
Rodado íntegramente durante la blue hour y la golden hour —ese instante suspendido entre la noche y el día—, el proyecto captura no solo la belleza crepuscular del Ártico, sino también la dimensión más íntima de un hombre que, al cumplir 40 años, ha decidido seguir desafiando los límites de su cuerpo y del propio tiempo. Juan no corre para llegar: corre para estar. No sigue el ritmo del reloj, sino el de la vida que le fue devuelta.
Cada día se despliega en un flujo atemporal, sin una línea clara entre la noche y el día. Como si todo sucediera en un solo aliento. Un viaje poético en busca de sentido, belleza y renacimiento. Un camino hacia un último amanecer, O QUIÉN SABE UNA ÚLTIMA SORPRESA INESPERADA.
LA PIEZA AUDIOVISUAL
Durante seis días, hemos estado siguiendo a Juan Dual en un viaje íntimo, crudo y cinematográfico a través de las islas Lofoten, en Noruega. La cámara de Álvaro Sanz —siempre en movimiento, siempre presente— ha permanecido a su lado, capturando cada pedalada, cada respiración, cada momento de duda o determinación. No ha habido horarios ni etapas fijas: Juan ha avanzado cuando su cuerpo se lo ha permitido y ha dormido bajo el cielo abierto cuando el agotamiento se ha impuesto. En una tierra donde el sol apenas se elevaba, la propia luz se ha convertido en un personaje más de la historia.
Visualmente, todo se ha estado desarrollando durante la blue hour y la golden hour. Ese límite mágico entre la noche y el día nos ha permitido capturar una atmósfera suspendida: paisajes bañados en azules profundos, púrpuras y grises plateados; niebla deslizándose sobre las montañas; luz reflejándose en el agua; nieve cubriendo las cumbres. Hemos querido que el espectador perdiera toda noción del tiempo —que no supiera si era amanecer o atardecer— y que viviera en ese mismo estado liminal que Juan ha experimentado en su interior.
Hemos visto primeros planos de su piel, sus cicatrices, sus ojos. Travellings suaves, VISTAS CASI aéreas que han revelado la escala del paisaje y su soledad, y planos fijos, silenciosos, que respiraban. La historia se ha ido tejiendo a través de una voz en off: los pensamientos internos de Juan, pronunciados como si el propio paisaje los susurrara.
Todo esto ha sido posible gracias a una herramienta que no solo ha registrado imágenes, sino que las ha interpretado: la nueva ETERNA55. Su sensor de formato medio nos ha permitido capturar cada matiz de luz, cada sombra, cada textura con una riqueza y una sutileza extraordinarias. Su increíble rendimiento en baja luz nos ha permitido filmar en las horas más oscuras sin perder profundidad ni atmósfera. Y su estética visual única —más cinematográfica y orgánica que la de cualquier otra cámara de su categoría— ha sido esencial para transmitir la sensación de que no estábamos simplemente viendo una historia: estábamos presenciando algo real.
Esto no ha sido un documental de aventura tradicional. Ha sido una experiencia sensorial, íntima y visualmente hipnótica. Una exploración poética del cuerpo y del alma a través de la luz, la naturaleza salvaje y la cámara perfecta para capturarlo todo.
MÁS SOBRE JUAN
Juan Dual es un ultrarunner y ciclista inspirador que ha transformado una historia de dolor en una misión de resiliencia y superación personal. A los 13 años, fue diagnosticado con poliposis adenomatosa familiar, una condición hereditaria que conllevaba un 99,8% de probabilidades de desarrollar cáncer en su sistema digestivo.
Desde entonces, los médicos le han ido extirpando progresivamente el colon, el recto, el estómago y la vesícula biliar. Ha pasado por al menos tres cirugías de alto riesgo, cada una de las cuales lo ha llevado peligrosamente cerca de la muerte.
Pero Juan no solo sobrevivió: aprendió a vivir con un cuerpo que parece vacío y con una relación única con la comida. Necesita comer constantemente en pequeñas cantidades, ya que ha perdido las señales internas del hambre. También descubrió el running, que se convirtió en su salvavidas.
Lo que comenzó como algo casual —cuidar de un perro mientras vivía en Japón— terminó siendo su salvación. Empezó a correr sin un objetivo concreto, simplemente como una forma de recuperarse. Poco a poco, se dio cuenta de que al comer recuperaba fuerzas. Y ese ciclo se convirtió en su manera de mantenerse con vida, ya que su cuerpo dejó de indicarle cuándo tenía hambre y debe alimentarse constantemente para sobrevivir.
Desde entonces, su vida se ha convertido en un ejemplo extraordinario de resistencia. Ha recorrido Sudamérica en bicicleta (desde Nicaragua hasta Ushuaia), ha competido en carreras de ultratrail, en pruebas de gravel como Kilómetro Cero en España, y ha llevado su mensaje de esperanza a conferencias, redes sociales y a las páginas de su libro “Vacío” —una obra construida con humor negro, recetas e historias personales que reflejan cómo alguien que está físicamente vacío puede sentirse, paradójicamente, más vivo que nunca.
Ahora, con 40 años, Juan vive en Valencia y es una voz motivacional potente con más de una década de experiencia en el mundo del running. Da charlas, comparte su día a día y mensajes de ánimo en redes sociales, y predica con el ejemplo: un recordatorio vivo de que,
Si alguien que está vacío por dentro puede hacerlo, tú también.
SOBRE EL DIRECTOR
Álvaro Sanz es un director de documentales especializado en naturaleza, resiliencia y aventura. Durante más de 20 años, ha viajado por todo el mundo en busca de historias reales que emocionan, conectan y transforman. Su mirada visual es íntima, estética y profundamente humana.
Ha dirigido proyectos como “Horizonte Norte” y “La cumbre es el camino”, dos películas que exploran los límites emocionales y físicos del ser humano en paisajes extremos, así como la serie de televisión “Els herois de Vandellòs”, rodada íntegramente con el sistema Fujifilm GFX, lo que demuestra su dominio de la narrativa en gran formato.
Tras su colaboración con Fujifilm en “Prelude of Light”, Álvaro vuelve detrás de la cámara para contar una historia que solo puede capturarse desde dentro: cercana, poética y real. Su estilo documental combina la sensibilidad del formato medio con la precisión del cine, generando imágenes cargadas de atmósfera y emoción.
Para él, la cámara no solo captura la luz: captura la verdad.
Detrás de las cámaras: capturando lo que no se ve
En un proyecto tan íntimo, extremo y técnicamente exigente como “ÅLBØR”, el proceso creativo ha sido tan valioso como el resultado final. Por eso, un miembro DEL EQUIPO dedicado al Behind The Scenes (BTS) ha formado parte de la expedición, con la misión de documentar la historia desde dentro.
Este contenido BTS ha seguido a Álvaro Sanz en pleno trabajo —rodando en condiciones de baja luz, en temperaturas frías y durante jornadas físicamente intensas— utilizando la Fujifilm ETERNA55 y todo su rango de ópticas. Hemos visto la cámara en acción, las decisiones detrás de cada plano, el proceso creativo y el ritmo humano que hay tras el objetivo.
El BTS ha tenido un doble propósito:
Demostrar la potencia y fiabilidad del sistema de formato medio en condiciones reales, enfrentándose a tomas largas, cambios rápidos de entorno y al desafío de la luz natural en latitudes árticas.
Humanizar el proceso creativo, revelando lo que hay detrás de cada imagen: el esfuerzo, la intuición, la preparación y la emoción.
Además del vídeo BTS, también se ha producido una colección completa de fotografías de making-of para complementar visualmente la campaña —ideales para redes sociales, contenidos editoriales y activaciones de PR.

