Álvaro Sanz

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Fresas de Carmen para Nanook

Hoy Nanook ha recibido un regalo de Carmen, nuestra entrañable vecina. Un plato precioso de fresas. Sus fresas. Porque Carmen, siempre que trae algo, es de su huerto. Y siempre que es para Nanook está seleccionado con todo el amor del mundo.

Le he preguntado a Carmen si mi pequeño podía comer fresas y su respuesta ha sido "Sí, claro, a los niños les puedes dar de todo". A partir de ahí hemos mantenido una conversación que me ha hecho reflexionar un poco. En la aldea daban leche de vaca pura a sus hijos desde el primer mes de vida. De lo que comían los padres, comían los bebés, ya fuera lenguado, pollo, conejo, judías, cebollas, ajos... todo machacado con el tenedor, que no había tiempo para milongas! Por un lado he pensado que los tiempos han cambiado, que la ciencia ha descubierto cosas como los problemas con el gluten, las alergias... y hemos avanzado, pero por otro lado he pensado en mis vecinos de 70 años, cargando día tras día cientos de kilos de leña, cavando zanjas en sus huertas, dando de comer a las cabras y trepando a los árboles para cortar las ramas estropeadas. Están sanos, y han ido al médico menos veces en su vida que las que he ido yo en el último año. Me pregunto, ¿no nos estaremos pasando?

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