Álvaro Sanz

Blog old

Madagascar #10 (música en vivo)

Hoy me despierto en Fianarantsoa con la sensación de que esto ya se acaba. Ahora solo nos quedan un par de jornadas y una sola carretera que atravesar.

Nuestro próximo destino es Antsirabe, allí queremos encontrar a un portador de Pousse-pousse muy especial, el campeón de varias pruebas de atletismo de los Juegos de las Islas del Índico. Cuando viajábamos en avión de Tana a Tulear leímos en el periódico su historia y nos pareció atractiva para incluirla en nuestro docu, como un personaje que nos podría aportar algunos puntos de vista, como mínimo curiosos. Nuestros compañeros de viaje en este trayecto de unas 6 horas son 4 franceses que viajan desde hace algunos días por el país. Entre todos alquilamos un taxibus para ir un poco amplios, y se agradece. Yo, que tengo un día independiente paso todo el trayecto escuchando música y escribiendo lo que ha pasado estos últimos días antes de que se me empiecen a olvidar. Soy como el pececito azul de “Buscando a Nemo” y sufro “pérdida de memoria de corto plazo”. ¿Alguien me deja un mensajito con el nombre del pez? se me ha olvidado. La carretera está en buen estado aunque llena de curvas. En una de ellas, y en bajada adelantamos a un par de chavales que llevan uno de los carros de transporte que hay por todo el país. Son una especie de carretillas con volante, con ruedas muy rudimentarias, de madera y sin goma, y que circulan por las carreteras. En subida, normalmente lo empujan más de una personas dependiendo de la mercancía. En bajada, en cambio, normalmente un solo piloto baja a toda velocidad.

071002_madagascar_27_road to antsirabe_-21-Editar.jpg Durante el camino hacemos una parada rápida para comer y aprovecho para entrar en la cocina y observar como una señora limpia los granos de arroz y los separa de forma totalmente tradicional. En la comida se habla de muchas cosas, y una de ellas es nuestro motivo de estar en la isla. Los franceses, que todos conocen a su escritor más famoso se sienten atraídos por nuestra búsqueda y algunos aportan pistas. La chica que viaja en el grupo tiene un ejemplar en malgache, la pieza que buscamos, pero no nos la ofrece bajo ningún precio. De alguna manera ella también es una coleccionista del libro, aunque a menor escala. Nos comenta que lo compró hace varios años y ahora había vuelto a buscar en este viaje y no había visto ninguno. La misma historia de siempre. Llegamos a Antsirabe mientras cae el sol. Antes que se haga de noche Toni va en busca del atleta mientras yo me quedo esperando en el hotel. Tan solo 10 minutos después de que Toni salga, llaman a mi puerta y un señor bajito me dice que es el “coach” del conductor de pousse-pousse más famoso de Madagascar. Me quedo sorprendido de la efectividad de todo esto y le explico porqué quiero entrevistarle. La semana pasada vino la BBC y ahora ya se empiezan a interesar mucho por él. Como no habla ni francés ni inglés, el entrenador le hace también de representante. Le cuento la historia del principito por encima y le muestro un ejemplar para que no crea que se me va la cabeza y me estoy inventando el cuento de un niño que viene de otro planeta. Se cree todo lo que le digo y quedamos para mañana a las 4 para cumplir todos nuestros deseos. Al poco llega Toni que también se ha encontrado al coach por el camino y han hablado de lo mismo. No entendemos cómo se han enterado tan pronto que le estábamos buscando, pero la comunicación sin teléfono móvil funciona perfectamente en esta ciudad. Después de esta inexplicable efectividad vamos al restaurante italiano que nos han recomendado unos compañeros del viaje. El restaurante ofrece, además de pizzas, música en directo. Un par de chicos tocan guitarra y percusiones mientras cantan a dos voces. Me los quedo mirando un rato mientras me traen las dos pizzas que he pedido para cenar, traigo hambre. Pienso que estaría bien quedar con ellos en un rato de mañana para grabar bien su sonido y poderlo usar en el documental, así que cuando acabamos de cenar les hago la propuesta y quedamos a la 1 de mañana para crear un pequeño estudio de sonido improvisado al estilo malgache. En la habitación del hotel escribo algunas cosas y retoco fotografías mientras hago copias de seguridad de las cintas de vídeo que he grabado ayer. El sueño me entra pronto y caigo rendido rápidamente.