Álvaro Sanz

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Madagascar #07 (si el paraíso existe es aquí)

El mar ha venido a buscarme para susurrarme al oído que es hora de levantar. Apenas son las 5 de la mañana y la marea ha subido hasta cerca de nuestra cabaña. Entre sueños confundo el agradable suspiro del mar con una tormenta tropical así que despierto rápidamente. Al mirar por la puerta y descubrir que el gran azul se ha acercado hasta nosotros pongo los pies en el suelo para conversar con él y poderle capturar.

[pe2-gallery ]No me acostumbro a estas subidas y bajadas del mar pero reconozco que te permite sentir que estas en varios lugares a la vez. Donde ayer paseabas entre rocas, ahora te puedes dar un baño matutino para despertar y darte cuenta que no estás soñando.

070928_madagascar_13_andavadaoka morning_010.jpg El mar empieza a teñirse de varios colores a medida que sale el sol, y las primeras barcas de pesca izan sus velas hechas a base de restos de tela de saco. Quien llega primero, tiene el mejor pescado. Abandono el lodge para acercarme al pueblo de Andavadaoka y ver cómo es esta gente. En Madagascar, seguramente igual que en cualquier país, según la zona en la que estés la gente es de un tipo o de otro. Aquí, por suerte, y por las primeras impresiones que percibo en la playa camino de la aldea, la gente no vive del turismo a pesar de ser uno de los destinos conocidos de la isla. Con las dificultades que hay con las carreteras hay que pensárselo muy bien antes de desplazarse hasta aquí.

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Un niño da un paseo por la orilla con su equipo de pesca, me mira de reojo, me sonríe y le enseño la cámara. Le oriento hacia la buena luz solo con un gesto y parece entenderme, como si se tratara de un modelo totalmente preparado para la sesión. Cuando nota que voy a disparar vuelve a abrir los labios para que pueda entrever sus dientes blancos como la arena que pisan sus negros pies. Sigo pensando que las mejores fotos son las que no piden nada a cambio, las que con un solo juego de miradas y un entendimiento mutuo surgen de la nada o como mucho, de un paseo por la playa.
Mi mañana discurre en este pueblo en el que todo el mundo se acerca a mi y me pide una foto. No hay mayor disfrute para un pequeño malgache que le enseñes una foto suya, y el segundo mayor disfrute es que le enseñes la que le has hecho a su amigo. Quedarán riendo hasta que tu te vayas y haciendo burlas el uno al otro.
070928_madagascar_15_andavadaoka tarde_148.jpgMe quedo sin saber lo que dicen, pero entiendo que solo es un juego de niños al notar que me llevo un pedazo de sus vidas en mi maquinita vazah. Son las 8 de la mañana y vuelvo hacia el lodge para probar el desayuno de esta nuestra nueva casa. No es diferente al del resto de días, café, omelette, tostadas de pan de ayer o antes de ayer... y mientras desayuno, noto como el mar empieza a retroceder para que los niños y chicos del pueblo puedan pisar su arena húmeda en busca de restos animales que llevarse a la boca.
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Philip, nuestro chófer, nos habla de un bosque de baobabs cercano. Decidimos acercarnos a aprovechar lo poco que queda de poca luz y preguntarle a alguno de estos árboles si ha visto pasar al principito. En solo 10 minutos de Jeep tenemos gran cantidad de milenarios árboles frente a nosotros y empezamos a preparar la sesión.
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Mi toalla se quedó hace un par de días en Tulear, tomando el sol en la ventana de la habitación de un hotel, así que me estiro directamente en la arena mientras oigo las olas del mar romper con la barrera de coral a varios cientos de metros. Desde donde estoy yo hasta la barrera, el mar es transparente, como si no existiera, y después de la barrera es azul.
070928_madagascar_13_andavadaoka morning_014.jpgLos niños empiezan ya a ocupar toda la playa, cada uno de ellos cargado con una herramienta diferente. Los hay que llevan un solo palo, otros un cubo, algunos un trozo de hilo y otros nada. Me acerco a ellos para ver qué es lo que hacen y descubro una estrella de mar roja y preciosa intentando sobrevivir en lo poco de agua que le queda a su alrededor y uno de los chicos me trae algunas más y me las coloca para que haga una foto. El joven atrezzista me ha fastidiado mi escena natural para crear una de esas portadas de catálogo turístico, pero aún así disparo. Al ver la foto en la pantalla me doy cuenta de la transparencia del agua, parece que no hay, pero realmente había más de un palmo. Cerca mío hay un señor arreglando el barco y le pido si me deja acercarme a ver lo que hace. La imagen es simpática, el señor arreglando con un instrumento prehistórico que alguna vez he visto en el garaje de mi padre, su barca de pesca y en su camiseta leo las letras casi arrancadas en las que pone: “Titanic, Leonardo di Caprio”. Seguramente algún turista se la haya regalado y el señor no sepa qué es lo que lleva puesto. Es como regalarle a un trapecista indonesio una camiseta de “Aterriza como puedas”. 070928_madagascar_15_andavadaoka tarde_058.jpg Al fondo veo a Toni hablando con un joven pescador con palo pero no me acerco, durante un rato les veo peleando con el mar. Más tarde me entero que la cena que saboreo, en parte surgió de allí. Toni vio un pulpo esconderse bajo la arena y le pide al chico si es capaz de sacarlo. Él, que no acepta retos, coge su palo y empieza a cavar debajo de la arena durante varios minutos. El pulpo ha cavado un pasadizo bajo el mar y no es fácil dar con él. Al final con la astucia del chaval, Toni vuelve al Lodge con la presa entre las manos. Al pulpo, se ha sumado unos cuantos kilos de ostras, que esta noche pediremos que nos preparen los cocineros.
070928_madagascar_15_andavadaoka tarde_045.jpgYa empieza a caer la tarde y decido volver a la habitación. Una madre con su hijo pasean en busca de erizos para comer su interior. La mujer canta una canción tradicional y le pido que la cante para poder registrar el sonido y utilizarlo de fondo en alguna parte del documental que me ha traído hasta aquí. La llevo cerca de la habitación para evitar el jaleo de los niños, pero no se atreve a entrar, así que fuera, en la puerta de mi bungalow canta para mi mientras el sol casi se esconde y el mar se preparar para volver a subir... hasta mañana.
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