Álvaro Sanz

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Empordà intensivo

Ayer miércoles solo tuve una hora y media de clase, y dado el estress que eso genera, me decidí regalar unos días por el Empordà.

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Cargué la furgoneta para 5 días de viaje en busca de ese equilibrio entre el mar y la montaña, el calor y el fresco, el verde y el azul del que me han hablado Miquel, Gloria y los demás amigos que viven por esa zona. Mi primer destino será Pals, un pequeño pueblo de interior cargado de historia. La suerte de viajar en jueves y en mayo es que no encuentras turistas, así que el pueblo es mío. Compruebo rápidamente que está todo perfectamente arreglado. Cada baldosa está en su posición correcta y no consigo ver un solo cable de teléfono colgando de una casa. ¿No os pasa nunca? ves un pueblo precioso, una fachada encantadora con sus enredaderas... y cuando vas a disparar la foto no sabes por donde encuadrar: te aparece el cajetín de Fecsa y el poste de teléfono. Pues aquí no pasa. Aún así, el pueblo de tan perfecto, parece la nueva sección del Port Aventura: “la zona medieval”. Como tengo una montaña de revistas por leer me siento en un bar de pueblo a tomar un café, 1’20€. Media hora más tarde tomo otro café en el centro del pueblo, en una terraza modernizada al más puro estilo Ibiza donde anuncian SANGRÍA en grande: 1,70€ y ni tan solo puedo sentir el gusto del mejor café de Brasil en mi paladar porque la cucharilla venía integrada en el sobre del azúcar y el vaso es de plástico. Miquel, no te enfades, tu pueblo me ha encantado.

[pe2-gallery class="alignleft" ] 070527 roses-1.jpg070526 pals-3.jpg[/pe2-gallery] El sol no sale ni un solo instante y empieza a llover, así que el sueño de saborear las costas del Empordà se evaporan. Aún así, decido visitar Begur y sus calas famosas. Todo son curvas en esta zona y en la furgoneta hay una banda sonora interior de cubiertos, vasos y trastos que van golpeando unos con otros que me empiezan a poner nerviosito, así que subo a los Kings of Convenience a todo volumen. Compruebo, que las obras de Begur aún continúan, yo creía que las obras solo se hacían durante las elecciones pero éstas llevan un par de mandatos porque siempre que vengo a este pueblo veo calles levantadas cerca de la playa. Ni tomo café ni bajo de la furgoneta. Se va a hacer tarde y busco un sitio donde plantar mi casa esta noche. Aquí está bien, hoy seré un agricultor empordanés. Consigo dormir más de lo habitual, y la mañana empieza a las 9.45. Me llega un SMS, es Nuri y simplemente pone "Peratallada". Ni un beso de despedida, ni un hola. Mi amiga es contundente y conoce mis gustos, así que hizo velas y aprovechando la brisa marina me dirijo hacia este pueblo del que no he oído hablar antes. Por el camino me distraigo bastantes veces a hacer fotos en los arrozales, en las masías y en pequeños pueblos que intuyo a lo lejos. El parking de Peratallada está tranquilo y al pueblo no se puede entrar rodando. El lugar es perfecto. Piedra con olor a medieval y restaurantes integrados en el entorno.

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Veo una casita pequeña en el centro, vieja, de piedra y se me ocurre llamar a la agencia anunciante para preguntar el precio. La chica me informa amablemente que son 180m2 de casa aunque no lo parezca y que el pueblo es precioso. Le confirmo que el pueblo es precioso pero que quiero saber el precio. 1.450.000 euros. ¿Alguien sabe cuanto es esto en pesetas? Porque claro, nos hemos acostumbrado al euro, pero a que una casa valga tanto yo no me he acostumbrado, así que recojo mis cosas y me voy a Palafrugell a buscar caravanas para hacer de una de ellas mi vivienda. La chica me enseña unas cuantas caravanas, desde 1000 euros hasta 4500. Algunas no pasarían la ley de la vivienda pero como yo no soy exigente y no la voy a plantar en el centro de Plaza de Catalunya, me da igual. Me gustan 3, las vuelvo a mirar. El mundo de las caravanas es un punto y a parte. Entras en esos miniespacios habitados por guiris alemanes, por familias campistas de Badajoz y huelen a vino tinto, a tortilla de patatas y a primeros besos de verano con 12 años. Me apunto las referencias y lo de siempre “me lo pienso y os llamo el lunes”. Salgo de allí con la idea de haberme comprado una masía de 4 metros cuadrados en el Empordà.