Álvaro Sanz

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Durmiendo en St. Genís d'Orís

Este fin de semana, por órdenes del guión, aparezco en Torelló (Osona).

Como no hay mejor manera de empezar un fin de semana que comiendo, voy directamente al Merlot, en Vic, uno de mis preferidos en cuestión de gastronomía. Si vas, no pidas carta, directamente haz que traigan embutidos y queso, lo demás viene solo. El lugar no tiene ningún misterio, un pequeño localcito decorado con radios antiguas y relojes de época; al fondo, las brasas siempre encendidas y controladas por un señor mayor. Su esposa te dará la bienvenida apoyándose en alguna mesa, pues apenas puede caminar. Come cuanto quieras, al final, pesarán la que has cortado y solo pagarás eso. Es lo que se dice economía culinaria, nadie tira nada, nunca hay restos. Si hay más gente en el restaurante y alguien ya va por los postres mientras tú aún te debates entre el fuet o el queso, verás la performance que acompaña al postre estrella de la casa, y que no podrás evitar pedir cuando llegue el momento. No te describiré en qué consiste, pues de simple que es, pensarás que no vale la pena pasearse por el carrer Gurb de Vic y buscar el Merlot. Para dormir escojo el solitario Castell de Orís, a tan solo unos kilometros, cerca de Torelló. Hay un parking de tierra tranquilísimo donde no suele haber nadie y a unos 100 metros una fuente donde coger agua, así que autonomía absoluta para pasar allí un par de días y recorrer algunos senderos, subir al castillo a disfrutar de las vistas, o tumbarse a la sombra de los árboles... buen fin de semana!