Álvaro Sanz

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Mirades de Cargol: Fragas do Eume, amors prohibits

En las Fragas del Eume viajamos río arriba para llegar a pequeños templos perdidos entre árboles. Leyendas de amores imposibles nos llegan al alma mientras serpenteamos por húmedos caminos a la vera del río.

En el capítulo de hoy de mi programa de tv Mirades de Cargol viajamos cerca, muy cerca, a las Fragas do Eume, en Galicia.Texto en castellano:

Mi sueño de hoy me despierta en las fragas del eume, entre la costa de la ría de ares y la sierra del Cadal da Loba.
El río Eume es mi aliado en estos bosques de fábula.Camino, escucho los cantos de sus meandros acariciar las rocas y los líquenes de este humedal, intento identificar las hojas de sus arboles ancianos: entre amarillos primaverales distingo alisos, robles, olmos y acebos que tamizan la luz velada que alimenta este longevo ecosistema. Sus aguas verdemarinas columpian reos migratorios, truchas y anguilas, visibles solo para el viajero paciente.
La temperatura siempre constante y el frescor de las Fragas, licúa estos verdes de leyenda, camuflando los helechos, líquenes y musgos milenarios, testigos de un remoto pasado. Rio Eume que nace en la Terra do Xistral y canturrea todo su recorrido hasta morir bebiendo el mar salado en la cercana Pontedeume. Vertebra con su caudal estos bosques de sonidos eternos: pájaros carpinteros y petirrojos que me susurran de amores prohibidos y de monasterios perdidos, como el de Caaveiro.
paseo....
Por la mañana la niebla difumina su silueta, espero....por fin, con el calor del sol, el monasterio de Monfero se me revela en toda su elegancia románica! Su fachada barroca de sillares ajedrezados promete una visita reveladora, así que elevo mi espíritu hacia su cúpula barroca sin ningún miedo, tan solo el deseo de oler este paz de incienso. Recorro sus claustros perseguida por los ecos de mis pasos. Mis respetos ante la tumba de los Andrade, mientras mi imaginación se desata entre este granito monumental y me transporta de nuevo al pasado, a la triste historia de los atormentados amantes Mauro y Elvira, encerrados en los húmedos subterráneos del próximo castillo de Andrade.
vadeo.....
La vida sin prisa, el olor a libertad y el tiempo infinito de los sueños son los tesoros que me regalan estos parajes de paz.
La noche me sale al encuentro en el bosque de Forgoselo, rodeada de ternura y crines teñidas por los últimos rayos del divino astro. Lentamente el silencio oscuro se funde con los cabellos de estos salvajes, apaciguados ya por el canto de los grillos y el arullo de las cigarras. Sus siluetas se desdibujan en el naranja del ocaso, así que cierro mis ojos en una espera de luto hasta despertar mañana en un nuevo cuento.
Mirades de Cargol: Costa de Moçambic, els riures dels nens

De los 13 capítulos que conforman esta primera jornada de Mirades de Cargol, el programa que dirijo y produzco, el de Mozambique es el que más me emociona por todo lo que ha supuesto ese viaje por tierras malgaches.

Esta semana se ha emitido en la XTVL el programa correspondiente a la Costa de Mozambique en Madagascar. Recorriendo aldeas como Ifaty o Andavadoaka podréis navegar por aguas cristalinas y revivir en un viaje lleno de sonrisas.Aquí tenéis el texto en versión castellana:

Hace tiempo necesité salir a buscar. Algo en mi interior me catapultaba hacia adelante como movida por un resorte mágico de añoranza...¿pero qué era eso qué mi alma me pedía encontrar?
En Tulear esperé la salida del sol, ansiosa por preguntarle a la luz del alba, a los sonidos de la mañana...
No encontré respuesta. Quizás en Ifati podría dar con alguna pista, así que me transporté en un viaje rudimentario y volví a escuchar el nacimiento del día. El cálido naranja vespertino me susurró de la infancia, de la inocencia, de las sonrisas regaladas...y seguí preguntando...¿dónde estaba aquella sensación perdida, aquel recuerdo de felicidad gratuita?
Alguien me dijo de Andavadok, así que allí esperé de nuevo el desperezar del amarillo... y le hablé, ansiosa por saber: ¿dónde se ocultaba?
Supe entonces del esfuerzo por la supervivencia, del amor orgánico de la maternidad ancestral, del azul del cielo tiñendo con sus reflejos este mar espejo, de las noches tejidas con constelaciones eternas. Pude escuchar el cansancio de los barcos regresando para encontrar su lecho de arena, después de una jornada de viento y salitre. El recuerdo de una niñez olvidada vistió entonces los rostros de una alegría sincera. El vuelo de dos almas libres me hicieron recordar...poco a poco mi piel empezó a olfatear aquella idea olvidada, aquel tacto de inocencia aterciopelada. Como un viejo perfume del pasado, comenzó a introducirse por cada uno de mis poros, a recorrer el torrente de mi sangre entumecida, a ocupar las ancianas articulaciones de mi razón adulta, a descontar los años de mis edades cumplidas... hasta que llegó al centro mismo de mi corazón de hojalata...y como brasa al rojo vivo lo fundió en luz de ilusión dorada.
Mirades de Cargol: Marken, marea, brea i salnitre

Marken es uno de los muchos pueblos que se extienden por el norte de Holanda, con sus casas de color de brea. Allí pasé mis últimos días antes de que llegara Nanook al mundo, y allí rodé esta pieza para mi programa de televisión Mirades de Cargol.

Esta semana la XTVL ha emitido el capítulo correspondiente a Marken, un precioso pueblo cercano a Amsterdam y rodeado de mar. Allí el viento me salpicó la cara mientras intentaba imaginar cómo sería ser papá.El texto, dice así:

Marken aparece barnizado de olor a brea. Espío sus callejuelas decoradas de casas marineras buscando al anciano de algún Heminway del pasado. El marinero de piel tostada y salitre en la mirada. De brazos nudosos y cabellos de algas. En cada ventana imagino su mirada celeste perdida en el horizonte, recordando sus días mozos. Los días de las madrugadas heladas en que salía en su barca con su aparejo y sus ideas de libertad como únicas compañeras de viaje. Los días de las jornadas de lluvia calada en que regresaba sin cosecha que vender en el puerto. Eran días de calor absorvente, nuca abrasada y llagas de viento. Días de taberna en la noche para calmar la soledad con tragos de licor barato... Aquellos días de anhelo amoroso que nunca llegaba, de instinto paterno ya caduco en la espera...
Días, meses, años...toda una vida regalada a este mar norteño. Ilusiones robadas por las mareas de invierno. El otoño en la espalda de este viejo deshecho, vadeando en su barca, ya ciego, ya torpe en su empeño.
Olas jóvenes tomando el relevo de sus días pasados en otros mares; nuevos peces cantarines burlando su anzuelo. Espuma de mar besando la arena en su vaivén coqueto, mientras esta se seca de pena esperando un nuevo beso. La luna alcahueta manejando su ritmo de encuentros.Y el viejo ya enfermo resignado en tierra, con pies de barro caminando tierra de asfalto. Escuchando la nana del faro como niño anciano. Durmiendo por fin en su lecho de madera y delgado fieltro y soñando con estelas de azul eterno.
Mirades de Cargol: Atlas Marroquí, un viatge de colors

El capítulo de "Mirades de Cargol" de esta semana nos lleva al Atlas Marroquí a un viaje en busca del agua...

Hoy comparto un nuevo episodio de este proyecto televisivo que me ha llevado a recorrer rincones bellísimos de este mundo. Os recuerdo que el programa se puede ver todos los jueves en la XTVL en Catalunya. El "Mirades de Cargol"que os presento hoy lo rodé en un viaje a través del Atlas Marroquí. Durante días viajé por las montañas, recorrí aldeas, hablé con su gente...y fue un viaje de colores .En este capítulo hemos participado Raquel Galavís, Alvaro Sanz, Marc Enseñat, Ainara leGardon, Adela Batiste, David Vidal y Miquel Curanta. Os dejo la traducción del texto al castellano:

Ya en el camino los colores del viaje se cuelan en mis pupilas haciéndome cosquillas. La luz me ciega como un fogonazo. Me despierto en blanco, soy un lienzo en el que iré grabando cada descubrimiento nuevo para mis sueños. Castillos ruinosos besando cielos de arena. Adoquines resecos mendigan agua a mis pies cansados...tengo sed!Bebo agua y vuelvo en rojo, nunca antes había percibido marrones y ocres tan intensos! La ciudad todavía dormita al alba acunada por Morfeo cuando la encontramos, así que de puntillas, para no despertarla, escuchamos el eco de nuestros zapatos sonámbulos pasearla.La arena siempre me saca ventaja! Miro hacia el horizonte e intento alcanzarla a lo lejos con mis ojos... la persigo una y otra vez, pero como en una carrera, ella siempre llega primero, nunca se acaba!Vuelvo a la tierra. El desierto se ha quedado grabado en mi retina y el olor del adobe en mi alma. Escucho un eco suspendido en el ambiente, una espiritualidad devota impregna cada rincón y cada roca convirtiéndolas en orgánicas, mientras palmeras verdeadas son las únicas notas de color en este entorno colorado.Pastores precoces me saludan: ¿me das agua?. Bebo en verde, verde cristalino mecido por el viento: verde oasis de vida y respiro en el camino; verde de alimento y abundancia.En este lugar la vida tiene otra melodía. En este lugar la vida suena a pasado. Pero el amarillo abrasador regresa implacable, riéndose de mis esperanzas. Aquí no se puede dar nada por sentado, todo cambia según el silbido del viento...Busco el preciado líquido en cada pista, en cada nuevo sueño. Busco este elemento más allá del final del desierto...Hasta que este amarillo se dulcifica en dorado con la visita de la tarde. Dorado pintando colinas y colinas pintadas doradas hasta el infinito. Las montañas suspendidas se transforman en fantasmas de roca y una nebulosa hace que los rayos del sol se diluyan en grises y azulados. ¡Por fin la encuentro! ¡Agua que me baila regocijada su danza de frescura! El sueño me acosa de nuevo. Sobre una roca, espío a estos piadosos colores dirigirse a una muerte segura. Lentamente, el ahijado de Ra se va abandonando. Ya está aquí la espera azabache, la espera de silencio antes de recibirle mañana en un nuevo sueño.
Mirades de Cargol: Amalfi, Pomeia, Alberobello, el palpitar del Vesuvi

En este capítulo de Mirades de Cargol, conoceremos la costa de Amalfi, que tiene como protagonista pequeños templos de culturas lejanas en el tiempo.

Mi programa de televisión se sigue emitiendo en las teles catalanas, y yo os voy poniendo los nuevos capítulos aquí para que los podáis seguir. Esta semana toca la pieza que rodé en noviembre de 2007 en el sur de Italia. En Pompeya me recreé en sus texturas, sus frescos y capiteles, imaginando la vida que bullía en sus calles en otros tiempos. Incluso llegué a imaginar el latir del volcán durante aquellos históricos minutos de fuego. Las imágenes hablan por sí solas.Aquí tenéis el texto en castellano, escrito por Raquel...

El verano tardío se resiste a despedirse en esta mañana de Noviembre, mientras un pequeño atrevido juega en la orilla de este mediterráneo generoso. Amalfi comienza en la ladera de una montaña y se extiende hacia el cielo, buscando la luz. Templos de otras culturas salpican este luminoso decorado. En la orilla el arte de un pincel anónimo atrapa mi atención, por lo mínimo de sus trazos. El ocaso llega en violeta floreado y lo observo desde lo alto deseando ser pájaro.
Pompeya es semejante a nada. Nunca la hubiese inventado así. Como en un sueño he podido volver al pasado e imaginarme en el Teatro Píccolo recitando a Aristófanes, o en los jardines de la casa del Menandro cuidando las flores, incluso en el foro asistiendo a una asamblea popular rodeada de pretores y senadores…porque Pompeya es el pasado hecho realidad, donde está perfectamente pensado y previsto: el sistema de calefacción, el trazado de las calles en perpendicular, la distribución de las casas... De pronto una fuente en el camino me hace pensar en animales tirando de carros, reposando después de una dura jornada y en mercaderes refrescándose frente al Vesubio. En cada esquina elegantes termas ofrecen respiro y hedonismo. Unos metros mas abajo el circo reclama público mientras las fieras esperan su turno asesino. Ecos de otros tiempos, de otros universos se confunden con los ecos de mis pasos recorriendo estas cuadrículas Imperiales.
La luz pompeyana me acompaña de forma celestial mostrándome cada estancia, descubriéndome sombras orgánicas en las paredes milagrosamente resistentes al paso del tiempo. Estucados de colores favoritos engalanando las cornisas y capiteles bordados con cadenetas de hojas volcánicas alegran los pilares de este universo casi impensable. Y mientras camino, escucho historias..las historias de las vidas sepultadas bajo la lava. Vidas que nacieron, amaron, sufrieron y murieron entre estas piedras que hoy se muestran alegres de contarme sus recuerdos mientras un generoso sol italiano nos la presenta maquilladas en dorado. Así, paseando y escuchando estas voces del pasado pienso en el tiempo transcurrido, ese tiempo de los momentos en que te sientes vivo, el tiempo de los sucesos importantes, el tiempo que nos deja huella, el tiempo de las sensaciones que permanecen para siempre.
Los robles nos reclaman ya en Alberobello o Arboris Bellis, una aldea de curiosas casa circulares que debe su nombre a un bosque de ancianos “carballos”. Las preciosas construcciones autóctonas  aquí se dicen  Trulli. Encaladas en un blanco pulcrísimo aparecen perfectamente ordenadas en barrios de fábula. En sus tejados de pizarra muestran amuletos dibujados para proteger a sus moradores. Un poquito más arriba una abuelita de papel cebolla teje bufandas de colores y nos  mira desconfiada. Huelo el frío invernal que asoma después de un ocre otoño y le sonrío. Estoy preparada para recibirle...
Mirades de cargol: Montblanc, la gran muntanya blanca

Este capítulo de Mirades de Cargol es especial para mi, porque significó mi despedida de "no-padre". Faltaban 3 semanas para que Nanook viniera, y me tomé mi estancia a los pies del Montblanc como una experiencia casi espiritual.

Este tercer capítulo de mi programa de tv Mirades de Cargol está rodado alrededor del Montblanc y Chamonix, en Francia. Durante una semana recorrí kilometros y kilometros a pie, en bicicleta... y sentí la paz en muchos momentos, en otros sentí estar rodeado de demasiada gente. En este capítulo hemos participado Raquel Galavís, Alvaro Sanz, Ainara leGardon, Adela Batiste, David Vidal y Miquel Curanta.

Como siempre, os adjunto el texto de la voz femenina en castellano para que lo podáis seguir los no-catalanoparlantes.

Caminar. El río es nuestro bastón en el camino hacia el Mont Blanc y las rocas amontonadas nuestro guía. Su gorjeo nos sigue juguetón tentándonos cristalino, pero a 1200 metros de altura hace frío. El ascenso entre bosques, umbrío por momentos, nos regala prados que aprovechamos para descansar. Algún rayo de sol atrevido nos pregunta nuestro nombre mientras soñamos bajo un árbol solitario. Su calor nos seduce y termina de acunarnos bajo las hojas. Un poco más tarde nos sorprenden abetos frondosos que destacan por su verde navideño sobre las lomas de las enormes montañas y el celeste de su techo divino. Nubes espías vigilan nuestros pasos y le cuentan a un pájaro azabache del invierno. Le avisan de la blanca que cubre estos picos ingrávidos y le aconsejan nuevas rutas más cálidas en las que volar el invierno. Nuestras piernas patean, pisan, saltan, resbalan, flexionan y estiran un trillón de veces hasta llegar a un lago de un solo inquilino: un pájaro que aparenta perdido del resto de su bandada. La mole montañesa se mira coqueta en este espejo de agua y nos coloca en un mundo al revés. Desde allí, levantando la vista, vemos como en un espejismo el enorme chorro de agua alpina que alimenta este enorme paraje natural. La madre de la vida en este valle, hoy está helada y nos muestra toda su fuerza a menos de un metro de distancia. Pero el ascenso no ha terminado aún. Ahora trepamos rocas ayudados de bastones, jadeando y deseando llegar pronto a nuestro destino. Cansancio sano y aire fresco son nuestros compañeros en el último tramo.
Por fin, cuando creemos que no vamos a llegar nunca, el paisaje nos sorprende con un riachuelo encantado donde comernos el resto de las provisiones. Titania nos duerme de nuevo. En sueños te oigo respirar a mi lado mientras nubes grises bailan al otro lado de mis párpados callados. Después de un suspiro Oberón nos despierta silbando un viento helado que acuna la hierba. Entonces desperezo mis pupilas, me estremezco templada y le escucho aullar: ¡arriba! ¡ya es hora de despertar de este sueño de una tarde de verano!
Mi alma se despide de esta belleza acariciando los prados de este valle inmenso. Planeando en retardo me regreso al origen de este cuento, el origen de mi ascenso al mundo de los sueños.
Mirades de Cargol: Essaouira, Castells a la sorra

"Mirades de Cargol" es un sueño hecho realidad, es un proyecto que perseguía hace tiempo. "Mirades de Cargol" me permite compartir mis viajes con vosotros a través de vuestros televisores.

Aquí os dejo el primer capítulo de mi programa de televisión "Mirades de Cargol" que está emitiendo la XTVL en Catalunya. Este primer capítulo lo rodé en Essaouira en abril de 2008 en un viaje precioso que hicimos Raquel, Marc y yo en busca de la legendaria visita de Jimmy Hendrix. Allí, en Essaouira, descubrimos, entre otras cosas, que a los locales les encanta construir castillos en la arena, y en el aire...En este capítulo hemos participado Raquel Galavís, Alvaro Sanz, Marc Enseñat, Ainara leGardon, Adela Batiste, David Vidal y Miquel Curanta. Como el programa es en catalán, os dejo aquí el texto íntegro para que lo podáis seguir.

He llegado a Essaoira buscando un mito. Unas notas punteadas de guitarra , quizás como la suya, me dirigen desde el azul y blanco de los minaretes de Diabat al mercado semanal de animales. Tal vez entre los sonidos de los animales bravos, de los hombres regateando... tal vez aquí sepa de él... Pero en este lugar no hay respuestas....
Me dirijo hacia el puerto de la "Bien guardada". Enormes carcasas de madera regresan al despuntar el sol, después de una madrugada de fructífera captura. Gaviotas pacientes esperan los despojos que llenaran sus estómagos hambrientos. Allí pregunto a los pescadores por el escondrijo de mi héroe, pero no tienen tiempo para explicarme, atareados como están con los tesoros del immenso. Desenredan sus redes de esfuerzo con la habilidad que da el ofico de muchos años. Sus rostros surcados por el tiempo, me hablan del sol, del rebelde viento de este mar grisaceo, de la soledad de este oficio imprescriptible. Los rasgueos continúan sonando desde una época de glorias y melodías de éxtasis.
Indago entre las mujeres del Argán. Generaciones de feminas que anhelan un futuro de esperanza extrayendo el nectar de este codiciado fruto. Aceite sanador para mi espíritu con poso de hierbabuena y romero, acaricia mi piel cansada, me refresca de este calor precoz. Retomo fuerzas para continuar mi buceo en este mar de leyendas perdidas, en esta arena de castillos mitificados.
La medina me recibe con el bullicio del típico Marruecos, sus souvenirs de colores, sus artesanos hábiles con sus manos. ¡Los olores de las especias abren mi apetito! No perderse en este entramado de corredizos es un reto para mis pies cansados. Regatear los precios de estos recuerdos un logro en mi empeño. En un instante de intimidad entreveo en claroscuro los dibujos de la henna marcando la belleza de una mano anónima...¿quizás es la de él? no, no es posible...aquí solo se
dibuja a las mujeres...
Agotada, sin respuestas, dudando de la veracidad de la leyenda, me recuesto en la murralla de la protegida. El mar al otro lado es fiero, bicolor en las corrientes de las mareas, dulce y salado al mismo tiempo. Cae el sempiterno astro de mi sequía
apaciguando los sonidos de la medina, las preguntas de mi desvelo. Y cuando llega el descenso por fin comprendo el misterio: el tiempo ha diluído los castillos en la arena...ahora solo quedan las sombras de los castillos dibujadas en el aire. Son los castillos del viento. Los mitos sin fundamento...