Álvaro Sanz

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Como una bestia primitiva

Como una bestia salvaje me siento, como un lobo sin dueño, como un temible animal feroz y sediento. Como Buck, mi perro preferido, el que corre a la cabeza del grupo, el imparable y soñador.

Hace no demasiado las tardes eran heladas tras la caída del sol. Nos tapábamos con lana y franela y el cielo gris nos debilitaba. Ahora deseo tus pecas buscando el sol de ese mar que nos ha visto nacer, crecer y desearnos. Y  quiero dejar atrás la nieve, y sentir el frío en nuestras suelas, un frío que adormilaba nuestros gemelos. Quiero correr hacia una playa vacía, y sumergirme sin ropa, mantener la respiración hasta no poder más, y al salir, ver tu cara totalmente mojada y salada. Solo quiero correr hacia adelante, y ver como te alejas, para volver a encontrarte y tener el premio de un abrazo tuyo.

Better with Lullatone

Con la aurora boreal luciendo tenue sobre sus cabezas, o las estrellas retozando en una danza de escarcha, y la tierra muda o yerta bajo su palio de nieve, esta canción de los perros esquimales podría haber significado un desafío a la vida; sólo que la estaban entonando en una nota menor, con dilatados lamentos y sollozos medio esbozados , y era más bien una solicitud de vida, el articulado sufrimiento de la existencia. Era una vieja canción, vieja como la raza misma; una de las primeras canciones del mundo más joven, en un tiempo en que las canciones eran tristes. Estaba envuelta en el pesar de innumerables generaciones, y era ésta la queja que tan extrañamente conmovía a Buck. Cuando se lamentaba y sollozaba lo hacía con el dolor de quien está vivo, el dolor ancestral de sus salvajes antepasados, y el miedo y el misterio del frío y de la oscuridad que representaban para ellos también miedo y misterio. Y que se conmoviera ante ello probaba que había retrocedido totalmente a través de la era del fuego y la vida a cubierto hasta los más desnudos comienzos de la vida en la era de los aullidos.

Jack London en "La llamada de la naturaleza".

Hoy tienes miedo...

Hoy tienes miedo, pero eres capaz de correr con una sonrisa en la cara, aunque los termómetros griten que hay que esconderse en casa. Hoy quizás tienes un poco de inseguridad, pero sabes caminar por la nieve sin mirar atrás para ver lo profundo de tus pasos. Empiezas a volar, y quizás tengas miedo al despegue, pero cuando planees y veas la tierra desde arriba, perderás el pánico a chocar con el suelo y tus pulmones se abrirán para tomar aire... y entonces verás tus pisadas en la nieve, desde arriba, y te darás cuenta de lo minúsculas que eran. Y no estarás sola. 120205_torralba_snow_072.jpg

Volver de Torralba...

Volver de un curso de foto nunca es fácil. Volver de Torralba de los Frailes tampoco.

Este ha sido uno de los cursos más cortos y más intensos que recuerdo. Esta foto está hecha a unos 8 grados bajo cero con un viento torralbeño que cortaba los dedos a todo aquel que se atrevía a separarse de los guantes por unos instantes. Aún así, el grupo permanecía firme y sonriente, sabiendo, que mientras más unidos, más calentitos estaríamos durante las dos jornadas que estaban a punto de empezar. Desde aquí solo puedo dar las gracias a este grupo de 25 valientes que han luchado contra un frente siberiano en uno de los lugares más fríos de la península. Fotos no sé si habéis hecho, pero pasarlo bien, lo hemos pasado! Bienvenidos a casa...

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La magia de la fotografía

Sucede a veces. El lugar es bello. Me pongo nervioso. Lo quiero fotografiar todo y rápidamente. Siento que la imagen pude resultar más o menos buena. Hago una, dos, tres fotos... cuatro, cinco...

...cada imagen es mejor que la anterior porque entiendes cosas, comprendes el funcionamiento de la naturaleza, corriges un exposímetro que no sabías si abrir o cerrar... y crees llegar a casa con decenas de tomas increíbles, pero resulta que todas son la misma, vista de diferentes formas, encuadrada de diversas maneras, pero al fin y al cabo la misma imagen. Y solo sirve una, para contar "el bosque con nieve". Solo sirve una maldita imagen. Y tienes que escogerla. Pero hoy me salto las normas, mis propias normas, y comparto varias imágenes redundantes de un bosque que me ha hecho sentir, una vez más, la magia de la fotografía.
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Helada...

Una hoja helada parece resistir ante la recién llegada del invierno.

Sus compañeras ya han caído, han muerto y se han vuelto a fundir con la tierra, pero ella sigue ahí, sujeta al árbol por unos azarosos milímetros que pronto desaparecerán. Siempre  sucede.

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Fond-de-Gras

Hoy ha salido el sol, un sol brillante que se multiplicaba hasta el infinito al golpear la nieve.

Hemos ido a pasear a Fond-de-Gras, un pequeño bosque tranquilo cerca de Esch, al sur de Luxemburgo. Por el camino decenas de flores, de hojas, de ramas heladas dejaban pasar la luz con una fuerza cegadora. Me he sentido atrapado por tanta belleza y no he podido parar de hacer fotografías. Mis amigos me han despertado del sueño recordándome que la pequeña cabaña centenaria donde sirven comidas cerraba en unos minutos... [pe2-gallery class="alignleft" ] 110102_luxemburgo_fonds-de-gras_006.jpg110102_luxemburgo_fonds-de-gras_009.jpg110102_luxemburgo_fonds-de-gras_090.jpg[/pe2-gallery]