Álvaro Sanz

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Noches de estrellas en Marruecos

Cuando uno viaja a Marruecos sueña con una noche de estrellas tumbado en las dunas del desierto. Pero este país es impredecible y un día soleado a 45 grados puede convertirse rápidamente en una noche tormentosa, al igual que el hallazgo sorpresa de un lago en medio del camino puede ofrecerte una noche mágica de estrellas. Y si además no estás solo y lo puedes compartir durmiendo en tiendas de campaña te sientes más afortunado que ayer. [pe2-gallery class="alignleft" ] 120716_Morocco_LacAfnourir_093.jpg[/pe2-gallery]

 

Marruecos, el viaje empieza en azul

Marruecos es de colores, ya lo escribí en un relato anterior. Este viaje va a hacer que la paleta que tengo de este bello país todavía sea más amplia.

Somos 11 personas, en este primer viaje fotográfico organizado desde mis cursos de fotografía. Cada uno de nosotros es distinto, cada uno de nosotros llega a este viaje con sus problemas, con sus miedos, con sus alegrías y con sus inquietudes. Cada uno de nosotros buscará, encontrará y descubrirá cosas diferentes a los demás. Pero iremos de la mano, en un proyecto común, que es el de aprender de esta cultura tan caótica como bella, tan inquietante como sencilla y sobre todo, tan fotogénica. Primera parada, Chefchaouen, la ciudad azul.

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Maestro lumínico y compañero de viajes

Estoy cruzando Portugal de punta a punta con Mònica, camino de Sevilla para recoger al resto de la expedición que se viene al primer Viaje Fotográfico a Marruecos. Y mientras miro en mi álbum de fotos para recuperar algunas imágenes de ejemplo ha aparecido esta instantána que alguien del equipo disparó con mi primera cámara digital. 060526_mk_duna caños meca (35).jpg

Yo tenía 29 años, estábamos rodando en Cadiz con Amanda y solo quería ser realizador de videoclips. Aún no sabía que la fotografía era realmente mi absoluta vocación. Las fronteras entre los lenguajes visuales a veces son demasiado estrechas, y a los locos por la naturaleza, la gente y los viajes nos cuesta diferenciar.

Y mientras miro esta foto recuerdo todo lo que he aprendido de este gran amigo que es Marc Enseñat. Tenemos gustos y estilos totalmente distintos, pero él me ha enseñado a ver la luz como algo vivo, como un absoluto protagonista del arte de fotografiar. Marc sabe cuando una foto va a quedar bien y cuando no antes de dispararla. Y sabe todo lo que tiene que poner o quitar para alcanzar la imagen que tiene en la mente. Él es reflexión, yo improvisación. Por eso hemos recorrido tantos lugares de este mundo juntos y hemos dormido tantas y tantas noches en cientos de lugares en mi primer coche, luego en la furgo, y más tarde en la autocaravana y nos hemos llevado como la mejor de las parejas.

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Con Marc he recorrido Marruecos en dos ocasiones y hemos vivido el viaje de forma intensa. Y no lo dudéis, viajes como estos unen aún más a las personas. Y es que cada vez que me encargaban un proyecto lo primero que metía en la maleta era a Marc, mucho antes que la cámara, los trípodes, focos y maquillajes. Los proyectos se crean con las personas, creedme, no con la tecnología. Marc y yo hemos iluminado con focos de jardín un grupo de bereberes tocando los tambores; hemos sumergido una cámara en un tuperware para spaghettis, y hemos corrido atacados por un burro creyendo que eran un grupo de terroristas.

Compañero, maestro, amigo... que el viaje que ahora empiezas sea tan bello y pleno como todos los que hemos hecho juntos.

 

 

Soñando con camellos

Hace días que no paro de soñar con dunas, desierto, atardeceres eternos, ciudades multicolor, carreteras de otras épocas y risas...

Y es que hace poco que he propuesto el primer Curso que va más allá de  la experiencia del fin de semana o del puente. Esta vez, me atrevo de hablar de un Viaje-Curso Fotográfico. El destino, Marruecos, un lugar donde he rodado videoclips, spots y capítulos de mi programa de televisión "Mirades de Cargol". Si reunimos el número mínimo de participantes, esta será mi cuarta visita al país africano...

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Mirades de Cargol: Atlas Marroquí, un viatge de colors

El capítulo de "Mirades de Cargol" de esta semana nos lleva al Atlas Marroquí a un viaje en busca del agua...

Hoy comparto un nuevo episodio de este proyecto televisivo que me ha llevado a recorrer rincones bellísimos de este mundo. Os recuerdo que el programa se puede ver todos los jueves en la XTVL en Catalunya. El "Mirades de Cargol"que os presento hoy lo rodé en un viaje a través del Atlas Marroquí. Durante días viajé por las montañas, recorrí aldeas, hablé con su gente...y fue un viaje de colores .En este capítulo hemos participado Raquel Galavís, Alvaro Sanz, Marc Enseñat, Ainara leGardon, Adela Batiste, David Vidal y Miquel Curanta. Os dejo la traducción del texto al castellano:

Ya en el camino los colores del viaje se cuelan en mis pupilas haciéndome cosquillas. La luz me ciega como un fogonazo. Me despierto en blanco, soy un lienzo en el que iré grabando cada descubrimiento nuevo para mis sueños. Castillos ruinosos besando cielos de arena. Adoquines resecos mendigan agua a mis pies cansados...tengo sed!Bebo agua y vuelvo en rojo, nunca antes había percibido marrones y ocres tan intensos! La ciudad todavía dormita al alba acunada por Morfeo cuando la encontramos, así que de puntillas, para no despertarla, escuchamos el eco de nuestros zapatos sonámbulos pasearla.La arena siempre me saca ventaja! Miro hacia el horizonte e intento alcanzarla a lo lejos con mis ojos... la persigo una y otra vez, pero como en una carrera, ella siempre llega primero, nunca se acaba!Vuelvo a la tierra. El desierto se ha quedado grabado en mi retina y el olor del adobe en mi alma. Escucho un eco suspendido en el ambiente, una espiritualidad devota impregna cada rincón y cada roca convirtiéndolas en orgánicas, mientras palmeras verdeadas son las únicas notas de color en este entorno colorado.Pastores precoces me saludan: ¿me das agua?. Bebo en verde, verde cristalino mecido por el viento: verde oasis de vida y respiro en el camino; verde de alimento y abundancia.En este lugar la vida tiene otra melodía. En este lugar la vida suena a pasado. Pero el amarillo abrasador regresa implacable, riéndose de mis esperanzas. Aquí no se puede dar nada por sentado, todo cambia según el silbido del viento...Busco el preciado líquido en cada pista, en cada nuevo sueño. Busco este elemento más allá del final del desierto...Hasta que este amarillo se dulcifica en dorado con la visita de la tarde. Dorado pintando colinas y colinas pintadas doradas hasta el infinito. Las montañas suspendidas se transforman en fantasmas de roca y una nebulosa hace que los rayos del sol se diluyan en grises y azulados. ¡Por fin la encuentro! ¡Agua que me baila regocijada su danza de frescura! El sueño me acosa de nuevo. Sobre una roca, espío a estos piadosos colores dirigirse a una muerte segura. Lentamente, el ahijado de Ra se va abandonando. Ya está aquí la espera azabache, la espera de silencio antes de recibirle mañana en un nuevo sueño.
Mirades de Cargol: Essaouira, Castells a la sorra

"Mirades de Cargol" es un sueño hecho realidad, es un proyecto que perseguía hace tiempo. "Mirades de Cargol" me permite compartir mis viajes con vosotros a través de vuestros televisores.

Aquí os dejo el primer capítulo de mi programa de televisión "Mirades de Cargol" que está emitiendo la XTVL en Catalunya. Este primer capítulo lo rodé en Essaouira en abril de 2008 en un viaje precioso que hicimos Raquel, Marc y yo en busca de la legendaria visita de Jimmy Hendrix. Allí, en Essaouira, descubrimos, entre otras cosas, que a los locales les encanta construir castillos en la arena, y en el aire...En este capítulo hemos participado Raquel Galavís, Alvaro Sanz, Marc Enseñat, Ainara leGardon, Adela Batiste, David Vidal y Miquel Curanta. Como el programa es en catalán, os dejo aquí el texto íntegro para que lo podáis seguir.

He llegado a Essaoira buscando un mito. Unas notas punteadas de guitarra , quizás como la suya, me dirigen desde el azul y blanco de los minaretes de Diabat al mercado semanal de animales. Tal vez entre los sonidos de los animales bravos, de los hombres regateando... tal vez aquí sepa de él... Pero en este lugar no hay respuestas....
Me dirijo hacia el puerto de la "Bien guardada". Enormes carcasas de madera regresan al despuntar el sol, después de una madrugada de fructífera captura. Gaviotas pacientes esperan los despojos que llenaran sus estómagos hambrientos. Allí pregunto a los pescadores por el escondrijo de mi héroe, pero no tienen tiempo para explicarme, atareados como están con los tesoros del immenso. Desenredan sus redes de esfuerzo con la habilidad que da el ofico de muchos años. Sus rostros surcados por el tiempo, me hablan del sol, del rebelde viento de este mar grisaceo, de la soledad de este oficio imprescriptible. Los rasgueos continúan sonando desde una época de glorias y melodías de éxtasis.
Indago entre las mujeres del Argán. Generaciones de feminas que anhelan un futuro de esperanza extrayendo el nectar de este codiciado fruto. Aceite sanador para mi espíritu con poso de hierbabuena y romero, acaricia mi piel cansada, me refresca de este calor precoz. Retomo fuerzas para continuar mi buceo en este mar de leyendas perdidas, en esta arena de castillos mitificados.
La medina me recibe con el bullicio del típico Marruecos, sus souvenirs de colores, sus artesanos hábiles con sus manos. ¡Los olores de las especias abren mi apetito! No perderse en este entramado de corredizos es un reto para mis pies cansados. Regatear los precios de estos recuerdos un logro en mi empeño. En un instante de intimidad entreveo en claroscuro los dibujos de la henna marcando la belleza de una mano anónima...¿quizás es la de él? no, no es posible...aquí solo se
dibuja a las mujeres...
Agotada, sin respuestas, dudando de la veracidad de la leyenda, me recuesto en la murralla de la protegida. El mar al otro lado es fiero, bicolor en las corrientes de las mareas, dulce y salado al mismo tiempo. Cae el sempiterno astro de mi sequía
apaciguando los sonidos de la medina, las preguntas de mi desvelo. Y cuando llega el descenso por fin comprendo el misterio: el tiempo ha diluído los castillos en la arena...ahora solo quedan las sombras de los castillos dibujadas en el aire. Son los castillos del viento. Los mitos sin fundamento...
Tajine para soñar

Llevo demasiados días encerrado en casa, tantos que ya no sé si viajar es una realidad o un sueño.

Hace frío, llueve, humedad. No apetece demasiado o nada salir a la calle. Es un placer quedarse en casa con las chimeneas encendidas, acunar al bebé, preparar futuros proyectos y cocinar. A veces, a través de la gastronomía, igual que de la música, viajamos a lugares visitados o a destinos soñados. En el caso del plato de hoy, el viaje es a Marruecos, un país que conozco bastante bien porque he pasado allí unas cuantas aventuras y lo he recorrido de arriba a abajo. El tajine, las tres veces que he estado en este país, ha sido absoluto protagonista de mis comidas. Así que me he hecho con varios ejemplares para poder seguir disfrutando con los sabores marroquíes en casa.Transportar a casa la calidad de unos spaghettis italianos es difícil, imitar las salsas alemanas una misión imposible, pero por suerte, el tajine, por difícil que parezca es fácil, muy fácil de preparar. Necesitamos básicamente tres elementos que darán al plato un sabor inigualable. El primero es el tajine, que podemos pensar que es un plato típico, pero es más bien un recipiente que utilizan en Marruecos para preparar la mayoría de sus platos. No compréis imitaciones del carrefour ni Ikea, no es lo mismo y os cobrarán 10 veces más el valor que tiene. Tiene que ser de barro, y en Marruecos se puede conseguir por menos de 10 euros (negociando, claro). El segundo elemento importante es el fuego, debe ser de leña o carbón. Olvidad inventos modernos para vitrocerámicas. Es como hacer una pizza Tarradellas en el microondas y pensar que estás cenando un plato italiano. Lo tercero y absolutamente fundamental son las especias. En mi caso, utilizo 44 especias que compré en Merzouga en uno de mis últimos viajes. En cualquier mercado de Marruecos podéis encontrar especies para tajine, y alguna marca española comercializa frasquitos con una mezcla que imita bastante bien la esencia.

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A partir de estos elementos básicos, la imaginación juega un papel importante. Todo, o casi todo sirve como ingrediente para el tajine: cualquier verdura, hortaliza, carne, pescado... hay que probar, atreverse, y descubrir que a veces, sabores y texturas que no nos entusiasman, pasadas por el fuego lento del tajine nos pueden chiflar. La receta que os enseño hoy es una muy básica, tanto que creo que con las fotos podéis entender paso a paso como se prepara. Una vez está todo en el recipiente con sal y las 44 especias, lo dejamos a fuego lento con las brasitas durante casi dos horas, y el sabor....hmmmm.... el sabor!

Morocco'09: Marrakech y vuelta a casa

La autocaravana se dirige hacia el sur, abandonando Essaouira. Será un viaje de vuelta largo, pero las playas cercanas a Targhazoute nos acarician las mejillas doradas por el sol.

Séptimo día. Aunque no estamos en tierras cristianas me tomaré en serio lo de descansar al séptimo día. No hemos creado el mundo pero estoy tan derrotado como si me hubieran encomendado esa difícil misión. El guión dice que debemos bajar hacia Agadir, en una jornada más dura de lo que esperábamos. Las carreteras no están demasiado bien (lo normal en el país) y un trayecto de no más de 180 kilometros parece hacerse eterno. Por suerte, la llegada a Targhazoute nos refresca. Esta población surfera es menos conocida que Essaouira pero también menos turística. Paramos a comer en una playa inmensa, con un mar azul como hacía tiempo que no veía. Las olas gigantes y perfectas para deslizarse con una tabla, y la temperatura invita a quedarse allí más de un día, pero no podemos, debemos seguir con nuestro viaje si queremos llegar a tiempo a casa, nos esperan más de 2000 kilometros para volver a casa.