Álvaro Sanz

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Gran Canaria

Las islas tienen esas energías especiales, esas que te atrapan, que no te dejan indiferente.

Este verano he hecho cursos de fotografía en varias islas: las Ons (Galicia), en Bullerö (Suecia) y este último en Gran Canaria. Cada una de ellas ha sido una experiencia única y especial. Sentir el mar por todas partes, la brisa, el sol, las diferencias entre este y oeste, sus gentes, sus faros, y esa vegetación tan especial que aparece en estas masas flotantes. Mientras recuerdo la tarde de acantilados de este fin de semana, suena Amiina, perfecta banda sonora para un atardecer frente al Teide (en la primera foto).

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Fisherman's blues

Está lloviendo en Galicia. Ayer hizo sol. Es lo que tiene esta tierra. La climatología es aleatoria, como la música que suena hoy.

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De repente han entrado The Waterboys con un clásico como el Fisherman's Blues y me han venido extraños recuerdos de Bullerö, la isla donde estuvimos hace unos días. Allí, después de la tormenta, nos refugiamos en la sauna más bella que uno pueda imaginar. Y allí, mientras hacía fotos a mis compañeros, apareció de la nada Alan, un chico vasco. Nos contó que era la tercera vez que venía a la isla este verano, que siempre lo hacía cuando tenía invitados o unos días para desconectar del mundo. Había llegado en un velero, y seguirían su ruta por otras islas después de pasar la noche en un viejo embarcadero. Pensé que era un marinero, libre y le pedí si le podía fotografiar. Miró al infinito, porque sabía la foto que yo quería con solo mirarnos a los ojos, y por un momento se convirtió en un pescador, de verdad...

 

I wish I was a fisherman tumblin' on the seas far away from dry land and it's bitter memories castin' out my sweet line with abandonment and love no ceiling bearin' down on me save the starry sky above with light in my head with you in my arms...

Nothing can beat us

Volver de una isla del Archipiélago de Estocolmo y no saber por dónde empezar. Mis fotos no tienen la fuerza de mis recuerdos y mis palabras no tienen la expresividad de mis emociones.

Este ha sido un curso y un viaje muy especial y necesitaré unos días para poder contarlo. Mientras, os dejo con una foto de Mö justo en el momento de pisar tierra después de vivir uno de los momentos de descarga de adrenalina más importantes que he vivido en mi vida. Un pequeño bote, dos remos, cuatro personas, una tarde preciosa convertida en tormenta de granizo en medio de un mar agitado y repleto de pequeños islotes, unos instantes de pánico mezclado con risas de desconcierto, incapacidad por fotografiar a pesar de vivir algo tan mágico como trágico... Pero nada podrá con nosotros.

Curso de Fotografía de Alvaro Sanz en Bullerö

Volver a Suecia y vivir en una isla

Hace un año viví las goldenhours más largas que jamás hubiera imaginado.

Mi anterior visita a Suecia había sido una fría Navidad en que las horas de sol se contaban con los dedos de una mano y me apasiona las dos caras de este país. Ahora, os propongo compartir conmigo la experiencia de la magia de la luz del norte en una pequeña isla de pocos kilómetros de largo en el archipiélago de Estocolmo. Aquí tenéis la información de este viaje fotográfico... Solo podemos ser 10 personas por los límites de la isla. Promete ser una experiencia única y de un trabajo reflexivo alrededor del mundo de la fotografía, la imagen y el arte. Estoy muy emocionado y quiero compartirlo con vosotros.

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Noche de dracónidas

En la fotografía, una de las claves del éxito, además de tener un buen equipo o no, es saber llegar a tiempo...

Una vez llegué a Finisterre y el sol acababa de desaparecer mientras un grupo de turistas miraban las fotos que habían hecho con una sonrisa de oreja a oreja. Una mañana veraniega madrugué radicalmente, pero llegué al faro de Favaritx, en Menorca, y el sol había salido hacía ya un rato. Esta vez he llegado a los acantilados del norte de Ibiza y la lluvia de estrellas de las dracónidas ya había dejado de verse en el cielo. A pesar de ello he podido observar el infinito mar, las estrellas, y he vuelto a la residencia con un extraño invitado en el maletero... y un par de fotos!

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Ibiza, again.

Solo había estado una vez en Ibiza y fue por trabajo. Esta vez también será por la misma razón, aunque el proyecto que me trae hasta aquí no tiene nada, absolutamente nada que ver con hacer visuales en conciertos de pop.

Esta vez vengo a Ibiza para rodar un spot en una residencia de ancianos. No es una residencia cualquiera, eso ya lo veréis cuando tenga el proyecto acabado. Por ahora no os hablaré demasiado de ello. Me quedo con los pocos instantes de ocio que he tenido en una semana en la que he vivido en la misma casa que Claro, que Josefina, que la británica Molly, que Mary Cooper, que la increíble Margarita a sus 100 años... La parte buena de rodar en la residencia es que la gente se acuesta pronto y a mi aún me queda un poquito de energía para salir al campo a hacer fotos. En este proyecto, además de Mònica Bedmar, que ya me ha acompañado en otros proyectos, he trabajado con Isa Sanz, prima carnal y artista visual. Empieza el viaje...

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La Cady

Las islas, además de ser muchas veces espacios protegidos y paraísos naturales, también son lugares que almacenan recuerdos y objetos que perduran en el tiempo.

En Cuba todavía quedan clásicos Volkswagen escarabajos; en Madagascar vi cientos de Citroen 2CV que tan valorados están ahora en Europa... y en una pequeña población marinera de Menorca he encontrado una Cady, mi primera moto... La heredé de mi hermana en el 92 y el ciclomotor ya tenía sus añitos. Recuerdo que todos mis amigos tenían las nuevas Variant blancas impolutas y yo andaba con la Cady reciclada. La pinté de negro como acto de rebeldía juvenil y un día me persiguió la Guardia Civil por una pista de montaña. Gané muchas carreras con ella en los circuitos improvisados que nos montábamos en las urbanizaciones sin construir. Recuerdo a mi amiga Ali meándose de risa literalmente en el asiento compartido de la Cady volviendo a casa después de una calçotada... ¡La de cosas que uno puede recordar al ver una simple moto aparcada en un pueblo pesquero!

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