Álvaro Sanz

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Cabaña en Farrera

Una vez más caminos de montañas desconocidas me llevan a lugares inimaginables, lugares que de golpe me retuercen por dentro y me hacen pensar demasiado deprisa.

Y en Farrera, una pequeña población perdida en los valles del Pirineo Catalán, aparece, de la nada, esta vieja carroza entre la nieve. Me acerco lentamente y subo sus escaleras, suponiendo que no hay nadie. Suponiendo también, que si hay alguien, solo puede ser de ese tipo de personas que sostendrá un té en la mano y me lanzará una sonrisa, comprenderá mi emoción y me invitará a entrar. Miro a través del cristal de la puerta principal y todo está colocado como hubiera soñado. Intento imaginar quién vive, quién es la persona o personas que viene a pasar temporadas aquí. Demasiada belleza y demasiada poesía para no volver, y quién sabe, compartir ese té imaginado.

Bienvenida primavera en la Fageda d'en Jordà

Hay lugares en los que uno no sabe si la primavera está realmente empezando; el invierno no ha llegado, o el otoño todavía no ha terminado...

Ese lugar podría ser la Fageda d'en Jordà, un lugar mágico, cinematográfico, fotogénico, poético, inspirador... un lugar en el que perderse con un grupo de nuevos amigos, y escuchar como cruje el suelo al caminar. Un lugar en el que la luz de la mañana llega filtrada por cientos de ramas y troncos. Un lugar, al que pienso volver. Una vez más.

Deer Tick - The sad sun

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Correfocs

Los Correfocs son una de las más bellas tradiciones que tenemos en Catalunya. Se remonta a cientos de años atrás... y te atrapa!

Durante la fiesta, casi siempre acompañada de música de gralla y tambores los diables hacen figuras de fuego o corren detrás de los asistentes al evento. Los temidos van vestidos con trajes que hacen de disfraz a la vez que les protegen del fuego. Estos que veis aquí son los de Hospitalet de l'Infant, en Tarragona durante la Fira Medieval de la que os hablé en el post anterior.

Fotografiar los Correfocs no es demasiado fácil, pero como todo, con práctica y paciencia se empiezan a obtener resultados agradecidos. Lo bueno que tiene el evento es que es cíclico, así que podemos probar, corregir, probar, corregir... eso sí, la intensidad del fuego cambia tanto que el fotómetro de nuestra cámara no va a ayudar demasiado. La luz se concentra en algunos lugares y el entorno suele estar totalmente a oscuras, así que como casi siempre, recomiendo tirar en modo manual. En las fotos que veis aquí he jugado con una velocidad de obturación extremadamente lenta para captar las chispas con movimiento y he ayudado con un golpe de flash externo para congelar el movimiento de los personajes. Aún así, podéis ver un pequeño halo de movimiento a su alrededor que añade un poquito de dinamismo a las fotos. El foco lo he hecho de forma manual también porque la cámara en condiciones de luz tan difíciles como esta no sabe donde enfocar y la acción habría acabado y tendríamos a nuestra querida cámara moviéndose adelante y atrás buscando algo donde agarrarse. He calculado una distancia media de 2 o 3 metros a los personajes y he disparado sin miedo!

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Un nuevo amanecer... en Siurana

Sigo compartiendo con vosotros algunas de las experiencias vividas estos días en Siurana con un grupo de sedientos de fotografías!

Hoy el sol se ha despistado con el cambio horario y no ha querido aparecer mas que algunos instantes tímidos... pero no nos ha importado, hemos sabido jugar con el dramatismo de los cielos de montaña y hemos desayunado escondiendo nuestras cámaras de las gotas de lluvia y repasando ISO's, diafragmas y velocidades acompañados de un café calentito.101031_siurana_amanecer_003.jpg

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Aigüestortes

¿Cómo puede ser que no haya estado antes en este Parque Natural?

Si miro el mapa de Catalunya norte descubro que he estado aquí anteriormente esquiando en Boi-Taüll, o haciendo descenso en patines por la Vall Fosca, incluso haciendo esquí de fondo entre iglesias románicas, pero nunca había venido en verano para descubrir la gran cantidad de riachuelos, lagos y senderos que pueblan este paraje.

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Durmiendo en St. Genís d'Orís

Este fin de semana, por órdenes del guión, aparezco en Torelló (Osona).

Como no hay mejor manera de empezar un fin de semana que comiendo, voy directamente al Merlot, en Vic, uno de mis preferidos en cuestión de gastronomía. Si vas, no pidas carta, directamente haz que traigan embutidos y queso, lo demás viene solo. El lugar no tiene ningún misterio, un pequeño localcito decorado con radios antiguas y relojes de época; al fondo, las brasas siempre encendidas y controladas por un señor mayor. Su esposa te dará la bienvenida apoyándose en alguna mesa, pues apenas puede caminar. Come cuanto quieras, al final, pesarán la que has cortado y solo pagarás eso. Es lo que se dice economía culinaria, nadie tira nada, nunca hay restos. Si hay más gente en el restaurante y alguien ya va por los postres mientras tú aún te debates entre el fuet o el queso, verás la performance que acompaña al postre estrella de la casa, y que no podrás evitar pedir cuando llegue el momento. No te describiré en qué consiste, pues de simple que es, pensarás que no vale la pena pasearse por el carrer Gurb de Vic y buscar el Merlot. Para dormir escojo el solitario Castell de Orís, a tan solo unos kilometros, cerca de Torelló. Hay un parking de tierra tranquilísimo donde no suele haber nadie y a unos 100 metros una fuente donde coger agua, así que autonomía absoluta para pasar allí un par de días y recorrer algunos senderos, subir al castillo a disfrutar de las vistas, o tumbarse a la sombra de los árboles... buen fin de semana!

Empordà intensivo

Ayer miércoles solo tuve una hora y media de clase, y dado el estress que eso genera, me decidí regalar unos días por el Empordà.

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Cargué la furgoneta para 5 días de viaje en busca de ese equilibrio entre el mar y la montaña, el calor y el fresco, el verde y el azul del que me han hablado Miquel, Gloria y los demás amigos que viven por esa zona. Mi primer destino será Pals, un pequeño pueblo de interior cargado de historia. La suerte de viajar en jueves y en mayo es que no encuentras turistas, así que el pueblo es mío. Compruebo rápidamente que está todo perfectamente arreglado. Cada baldosa está en su posición correcta y no consigo ver un solo cable de teléfono colgando de una casa. ¿No os pasa nunca? ves un pueblo precioso, una fachada encantadora con sus enredaderas... y cuando vas a disparar la foto no sabes por donde encuadrar: te aparece el cajetín de Fecsa y el poste de teléfono. Pues aquí no pasa. Aún así, el pueblo de tan perfecto, parece la nueva sección del Port Aventura: “la zona medieval”. Como tengo una montaña de revistas por leer me siento en un bar de pueblo a tomar un café, 1’20€. Media hora más tarde tomo otro café en el centro del pueblo, en una terraza modernizada al más puro estilo Ibiza donde anuncian SANGRÍA en grande: 1,70€ y ni tan solo puedo sentir el gusto del mejor café de Brasil en mi paladar porque la cucharilla venía integrada en el sobre del azúcar y el vaso es de plástico. Miquel, no te enfades, tu pueblo me ha encantado.

[pe2-gallery class="alignleft" ] 070527 roses-1.jpg070526 pals-3.jpg[/pe2-gallery] El sol no sale ni un solo instante y empieza a llover, así que el sueño de saborear las costas del Empordà se evaporan. Aún así, decido visitar Begur y sus calas famosas. Todo son curvas en esta zona y en la furgoneta hay una banda sonora interior de cubiertos, vasos y trastos que van golpeando unos con otros que me empiezan a poner nerviosito, así que subo a los Kings of Convenience a todo volumen. Compruebo, que las obras de Begur aún continúan, yo creía que las obras solo se hacían durante las elecciones pero éstas llevan un par de mandatos porque siempre que vengo a este pueblo veo calles levantadas cerca de la playa. Ni tomo café ni bajo de la furgoneta. Se va a hacer tarde y busco un sitio donde plantar mi casa esta noche. Aquí está bien, hoy seré un agricultor empordanés. Consigo dormir más de lo habitual, y la mañana empieza a las 9.45. Me llega un SMS, es Nuri y simplemente pone "Peratallada". Ni un beso de despedida, ni un hola. Mi amiga es contundente y conoce mis gustos, así que hizo velas y aprovechando la brisa marina me dirijo hacia este pueblo del que no he oído hablar antes. Por el camino me distraigo bastantes veces a hacer fotos en los arrozales, en las masías y en pequeños pueblos que intuyo a lo lejos. El parking de Peratallada está tranquilo y al pueblo no se puede entrar rodando. El lugar es perfecto. Piedra con olor a medieval y restaurantes integrados en el entorno.

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Veo una casita pequeña en el centro, vieja, de piedra y se me ocurre llamar a la agencia anunciante para preguntar el precio. La chica me informa amablemente que son 180m2 de casa aunque no lo parezca y que el pueblo es precioso. Le confirmo que el pueblo es precioso pero que quiero saber el precio. 1.450.000 euros. ¿Alguien sabe cuanto es esto en pesetas? Porque claro, nos hemos acostumbrado al euro, pero a que una casa valga tanto yo no me he acostumbrado, así que recojo mis cosas y me voy a Palafrugell a buscar caravanas para hacer de una de ellas mi vivienda. La chica me enseña unas cuantas caravanas, desde 1000 euros hasta 4500. Algunas no pasarían la ley de la vivienda pero como yo no soy exigente y no la voy a plantar en el centro de Plaza de Catalunya, me da igual. Me gustan 3, las vuelvo a mirar. El mundo de las caravanas es un punto y a parte. Entras en esos miniespacios habitados por guiris alemanes, por familias campistas de Badajoz y huelen a vino tinto, a tortilla de patatas y a primeros besos de verano con 12 años. Me apunto las referencias y lo de siempre “me lo pienso y os llamo el lunes”. Salgo de allí con la idea de haberme comprado una masía de 4 metros cuadrados en el Empordà.