Álvaro Sanz

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Románticos

Estas últimas semanas he dedicado mis lecturas a los románticos. Una necesidad enorme de saber más, de entender, de ver y de inspirarme hizo que comprara algunos libros y me perdiera por biografías y obras de algunos de ellos. Y he entendido porqué he llegado aquí, porqué de los cientos de obras que nos mostró Isabel en las clases de Arte del instituto la que más me hizo vibrar fue el Viajero frente a un mar de niebla de Friedrich. 

Para el pintor alemán las pinturas de paisaje no eran simples representaciones de la naturaleza, sino una relación entre la impresión visual y un proceso emocional.  Sus obras eran paisajes de estados de ánimo. Porque no perseguía la rigidez de épocas anteriores en que todos debían ser iguales y los cánones dictaban las normas estéticas. Conceptos como instinto, emoción, pasión, subjetivismo, fantasía nos llevan a la búsqueda del individualismo, para alcanzar, cada uno lo que le hacía diferente a los demás. 

El pintor que no vea ningún mundo dentro de sí mismo, que deje de pintar.
— Caspar David Friedrich

Por eso la niebla, la nieve, las montañas lejanas, los atardeceres, la hora azul, el arco iris, las rocas puntiagudas son algunos de sus motivos. No buscaban el perfeccionismo técnico, por lo que imagino que si fotografiaran hoy irían con una vieja cámara analógica o estarían totalmente despreocupados de tecnicismos y conceptos como el ruido, nitidez o enfoque les importarían lo más mínimo. 

Friedrich también escribió "Mientras sigamos siendo siervos de príncipes, no pasará nada grande. Cuando el pueblo no tiene voz no se le permite tampoco sentirse como tal y honrarse". Una muestra de la búsqueda de lo auténtico que perseguía, él y sus contemporáneos románticos. Y sigue diciendo "Posiblemente sea un gran honor tener un gran público. Pero el honor es mucho mayor cuando uno dispone de un pequeño público selecto. Querer gustar a todos en general es gustar a los ordinarios; solo lo ordinario tiene carácter general". 

Desde entonces comprendo los suspiros y las quejas que exhala la naturaleza, si se escucha con atención: en las plantas, en las hierbas, en las flores y en los árboles alienta dolorosamente la gran herida; son los restos del cuerpo difunto de un mundo superior que existió y que se ofrece a nuestros ojos en su descomposición.
— El Runenberg de Ludwig Tieck

Las fotos las hice en Noruega, en las Islas Lofoten y en ellas aparece , mi musa, mi inspiración y la persona más auténtica y con un mundo interior más grande que he conocido nunca. Tenéis más de ese día fotográfico en la crónica que escribí en su día aquí.