Álvaro Sanz

Blog old

Micah P Hinson en la Sala Mondo de Vigo

La primera vez que ves a Micah P Hinson en el escenario piensas que al rarito del instituto le acaban de comprar una guitarra de 30 euros en el Carrefour y va a empezar a tocar Hotel California.

Micah empieza a mover su mano derecha. Su vieja guitarra empieza a sonar. Su música es la banda sonora de tu historia de amor. Su voz la tienes clavada recordándote los mejores momentos de tus últimos 3 años. Sus letras son duras pero a veces prefieres no descifrarlas y dejas que te acaricien por dentro.Micah no es el rarito del instituto. Resulta que mientras tú estudiabas derivadas y declinaciones del latín el jovencito estaba en la cárcel por tráfico de medicamentos y drogas. Eso, el tabaco y un don divino hacen que de su garganta aparezcan unos graves que pueden con todo. Si cierras los ojos crees estar escuchando los últimos momentos de Johnny Cash. Pero no quieres empezar a compararle con los genios de la época de tus padres. Quieres pensar que es un genio de ahora, de tu tiempo. Y sigues escuchando...El concierto es largo, tanto que Micah va mirando su reloj de vez en cuando para no alargarse demasiado, no porque quiera irse a su Hotel. Nadie le espera. Su mujer, le contempla como uno más entre el público. En su interior, un pequeño Micah está acunado por la voz ronca de su padre. Le dedica una canción y le declara su amor. Gira el micro y la mira. Me siento un voyeuren este momento. Me siento un afortunado.

[pe2-gallery class="alignleft" ] 100612_micahphinson_009.jpg100612_micahphinson_017.jpg100612_micahphinson_044.jpg100613_micahphinson_132.jpg100612_micahphinson_062.jpg100612_micahphinson_093.jpg[/pe2-gallery]