Álvaro Sanz

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Efterklang

Anoche sucedió de nuevo. Una pandilla de nórdicos volvió a recordarme que la música va más allá de estructuras clásicas. 

En un escenario repleto de teclados, cables y gadgets, una banda de barbudos, bigotudos y elegantes personajes comenzó a tocar instrumentos como si formaran parte de sus cuerpos, de sus alargados cuerpos, y todos en el teatro principal de Santiago empezamos a vibrar con los sonidos traídos desde Dinamarca. 

¿Puedes imaginar Modern Drift en directo?