Álvaro Sanz

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Fotógrafos anónimos que dejan de serlo

Muchas veces pienso en la gente que retrato, ellos se olvidan de mi para siempre, pero quedan en mis recuerdos y pasan a ser de mi familia...

Aquel niño de Madagascar que una mañana me sonrió en Andavadoaka forma parte de mi vida, de mis recuerdos, de mis sueños... es el símbolo de un viaje, de un cambio, de un aprendizaje. Él no lo sabe, ni nunca lo sabrá. Santi Iglesias, un fotógrafo de Lleida, anónimo para mí, me ha hecho sentir por un momento al otro lado. Yo no le he cambiado la vida, pero a mí me ha hecho pensar que a veces hay gente generosa... un día, sin que yo me diera cuenta, me hizo una fotografía mientras yo hacía la mía durante una noche de conciertos. Un año después me la regaló, pero no a través de un frío mail, no: en un sobre, con una cuidada copia en 18x24... un acto absoluto de generosidad. No recuerdo la noche que me hizo la foto, pero recuerdo perfectamente el día y el lugar en que me regaló esta copia. Hoy la he escaneado para compartirla con vosotros. Gràcies Santi, ara sé que és important compartir aquests moments amb els èssers fotografiats.foto de santi iglesias

Foto: Santi Iglesias