Álvaro Sanz

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A Road Trip

Convertir el coche en casa. Coger solo tu nueva Fuji X100S y la Zenit Rusa. Coger el mapa de España, el Empordà y el sur de Francia. Salir de casa y ver que te acompaña la mejor compañera de aventuras del mundo. Comer con Ade y Marcos en Ourense. Vivir el atardecer en las tierras de Zamora. Dormir en la orilla del Lago de Sanabria. Despertar y bañarte en aguas frías. Comer una empanada riquísima comprada por el camino. Parar a tomar el café con Izaro, Tania, Isa, Gorka y Jose en Donosti y acabar cenando pinchos. Comprar un Ukelele. Dormir en Jaizkibel rodeados de niebla y silencio. Despertar rodeados de caballos y 14 Guardia Civiles armados. Cruzar la frontera. Llegar a Carcassone durante una tormenta que pinta el cielo de colores mágicos. Visitar un castillo de cuento. Dormir rodeados de decenas de furgonetas en la costa mediterránea. Llegar a Perpignan mientras la ciudad despierta. Desayunar en un mítico café. Empaparte de fotoperiodismo durante el Visa pour l'Image. Comer en un restaurante que parece sacado de una película. Seguir viendo fotografías hasta no poder más y salir más impactado de lo que hubieras imaginado. Viajar hasta la Catalunya Nord por la costa. Cruzar hasta Portbou para pasear por su estación. Volver a Francia para dormir en Cerbère. Despertar con rayos de sol entrando en el coche. Bañarte en el mar más transparente que puedas imaginar. Subir por las rocas. Hacer fotografías. Desayunar. Llegar a Cadaqués serpenteando carreteras interminables. Bucear en una calita de Roses. Tocar el Ukelele. Comer en una cueva para protegerte del viento. Llegar a Barcelona. Comprar un libro de Friedrich. Visitar a la familia. Arreglarte el pelo y ponerte guapo para ir a una boda. Desayunar con David en La Cocotte. Ver los Castellers de Santa Tecla. Volver a mi pueblo después de casi dos años sin pisarlo. Llegar a Torralba de los Frailes a la hora perfecta. Parar a fotografiar en el atardecer y disfrutar de nuevo con estas tierras. Preparar una cena exquisita. Dormir en el Río Piedra escuchando el silencio. Despertar con lluvia. Perderte por pistas llenas de piedras, polvo y girasoles. Hacer una fotografía con la cámara analógica de tu padre. Charlar en el jardín de Adoración y comprobar una vez más que el tiempo no pasa aquí. Almorzar con Ignacio y Araceli un pedazo de pan de Used con queso. Recorrer Castilla y visitar un lugar muy especial en Sigüenza. Llegar a Mozoncillo en Segovia y ser recibido con dos sonrisas enormes. Sentirse como en casa e intuir una nueva amistad. Descansar todo un día mientras tu compañera es la mujer más feliz del mundo haciendo fotos para un nuevo proyecto. Acabar el viaje en un campo de pinos haciendo un picnic exquisito en la mejor compañía. Llegar justo a la hora de recoger a Nanook en el cole y recibir el abrazo más rico del mundo.