Álvaro Sanz

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Últimos días del año

Paseando entre acantilados, oyendo las olas del océano rompiendo contra la pared que te sostiene, escuchando las historias de un auténtico hombre de mar que nos acompaña, así son los últimos días del año.

Antes de que termine el año hemos venido a Coruña. Vero, y Iago nos han invitado a su casa. Hace tiempo que lo vamos alargando, y estos últimos días del año son perfectos para este tipo de reuniones con amigos. Y entre cenas, comidas, paseos por la ciudad, visitas a puertos minúsculos y desayunos con churros, acabamos en el faro de Mera, un lugar donde estuve hace años con Nanook, cuando solo tenía 15 días de vida. Me encanta pasear por estos acantilados, escuchando el sonido del mar, y compartir charlas con este hombre de mar que nos acompaña, sabio y generoso.

Esta mañana se ha unido Antía, y si cierro los ojos veo una quinta persona, la dulce Caterina, que está presente en nuestras correas de cámara, en nuestras bolsas, en nuestras conversaciones. Una de esas personas con las que durante este año he coincidido varias veces y me hace pensar, de nuevo, que gracias al blog, a los cursos, a Kireei, he conocido a gente fantástica.

Y esta mañana, mirando hacia el infinito despido el año. Un año completo y lleno de grandes momentos. Creo que todavía no soy consciente de todos ellos.

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Sadness & Friends

SOMOS ESTRELLAS ARDIENDO EN LA NOCHE, NI SIQUIERA LOS ASTRÓNOMOS SABÍAN DARNOS NOMBRE. CUANDO LAS FELCHAS LLEGUEN AL BOSQUE, TÚ Y YO SEREMOS EL VIENTO QUE SOPLE. (CARLOS SADNESS EN MONTE PERDIDO)

Hace unas semanas, viajé a Monte Perdido con Carlos Sadness y algunos amigos en busca de la inspiración de las montañas.

Desde que conozco al músico, cuando fue alumno mío en la universidad, cada vez más hemos ido viendo como desde nuestras respectivas carreras, yo con la foto y el audiovisual y él con las palabras, la música y los dibujos nos íbamos acercando a una forma similar de ver el mundo. La naturaleza, las grandes montañas, el sol y la sombra de un árbol, los animales salvajes como los zorros, los osos o los lobos forman parte de nuestro imaginario y de nuestros sueños y fuente de inspiración. Tenía ganas de este viaje, desde hacía meses, y él también... así que invitamos a Raúl, a Mónica y a Sergio Caffeina a que se unieran al Road Trip. Esto son solo algunos de los momentos que vivimos... un pequeño adelanto en forma de foto, hay más, muchas, y un vídeo que verá la luz en unas semanas, con lo que surgió de camino hacia el Monte Perdido. Si queréis conocerle más y ver su trabajo podéis seguirle en su Instagram.

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El sueño

¿Qué son los sueños?

Con esta pregunta me lanzo una vez más al vacío... y lo intento explicar en modo de vídeo y fotos. 

En unos días podréis comprar la revista Kireei en vuestros kioscos y pasar páginas y páginas de un papel que me encanta, con fotos, con textos, con ilustraciones... y con sueños cumplidos, como el de vivir de lo que más me gusta, contar historias con imágenes!

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Diapos

Hubo un tiempo en el que solo hacía diapositivas. Tengo cajas llenas. Fue durante la carrera. Una época en la que nos valoraban por investigar.  

Era el año 97, y teníamos la asignatura de fotografía en primero. Pasábamos más horas en el cuarto oscuro, con ese olor a líquidos que nadie olvida, que haciendo fotos. Pero aprendimos las bases, para siempre. Mi compañero Albert Folch   fue el que me introdujo en el mundo de la diapo. Podías intervenir, manipular... y de eso Albert sabía mucho. Y así es como comencé a acompañar a algunos grupos de música proyectando imágenes durante el concierto; a proyectar sobre cuerpos y volver a hacer fotos; incluso a hacer diseños con el ordenador y fotografiar la pantalla (algo rudimentario pero efectista).

Hacía mucho que no disparaba diapo, y había un carrete caducado que me acompañaba en todas mis mudanzas, desde no sé qué año.   El año pasado lo puse en la vieja Zenit de mi padre, y fui haciendo fotos de vez en cuando. El otro día lo revelé, y aparecieron pequeños momentos congelados. Ahora es el momento de ponerlas en un carro del proyector, apagar las luces, y comenzar a pasarlas una a una escuchando el rugir del ventilador lleno de polvo. Lo que daría por hacer unos tés, preparar unas magdalenas e invitaros a casa, sentados todos en las alfombras marroquíes y disfrutar de la magia!

Nota: Estoy seguro que los que seguís mi blog veréis imágenes que os suenan de antes. La razón es que muchas veces disparaba con analógico y también con digital. Así que veréis cosas de París, Portugal, Asturias, nuestra casa en Soutelo de Montes... 

Bergen

Llueve sin parar en Galicia. Esta noche parecía que nuestra casa de piedra iba a comenzar a flotar. Y he recordado que Bergen, la ciudad donde cerramos nuestro viaje a Noruega este verano, es conocida como la ciudad de la lluvia. He recordado también que aún quedan fotos por enseñar, por compartir, y ayer Mö hizo uno de los posts más bonitos que haya visto en mucho tiempo... así que hoy es día con sabor a Noruega. 

Románticos

Estas últimas semanas he dedicado mis lecturas a los románticos. Una necesidad enorme de saber más, de entender, de ver y de inspirarme hizo que comprara algunos libros y me perdiera por biografías y obras de algunos de ellos. Y he entendido porqué he llegado aquí, porqué de los cientos de obras que nos mostró Isabel en las clases de Arte del instituto la que más me hizo vibrar fue el Viajero frente a un mar de niebla de Friedrich. 

Para el pintor alemán las pinturas de paisaje no eran simples representaciones de la naturaleza, sino una relación entre la impresión visual y un proceso emocional.  Sus obras eran paisajes de estados de ánimo. Porque no perseguía la rigidez de épocas anteriores en que todos debían ser iguales y los cánones dictaban las normas estéticas. Conceptos como instinto, emoción, pasión, subjetivismo, fantasía nos llevan a la búsqueda del individualismo, para alcanzar, cada uno lo que le hacía diferente a los demás. 

El pintor que no vea ningún mundo dentro de sí mismo, que deje de pintar.
— Caspar David Friedrich

Por eso la niebla, la nieve, las montañas lejanas, los atardeceres, la hora azul, el arco iris, las rocas puntiagudas son algunos de sus motivos. No buscaban el perfeccionismo técnico, por lo que imagino que si fotografiaran hoy irían con una vieja cámara analógica o estarían totalmente despreocupados de tecnicismos y conceptos como el ruido, nitidez o enfoque les importarían lo más mínimo. 

Friedrich también escribió "Mientras sigamos siendo siervos de príncipes, no pasará nada grande. Cuando el pueblo no tiene voz no se le permite tampoco sentirse como tal y honrarse". Una muestra de la búsqueda de lo auténtico que perseguía, él y sus contemporáneos románticos. Y sigue diciendo "Posiblemente sea un gran honor tener un gran público. Pero el honor es mucho mayor cuando uno dispone de un pequeño público selecto. Querer gustar a todos en general es gustar a los ordinarios; solo lo ordinario tiene carácter general". 

Desde entonces comprendo los suspiros y las quejas que exhala la naturaleza, si se escucha con atención: en las plantas, en las hierbas, en las flores y en los árboles alienta dolorosamente la gran herida; son los restos del cuerpo difunto de un mundo superior que existió y que se ofrece a nuestros ojos en su descomposición.
— El Runenberg de Ludwig Tieck

Las fotos las hice en Noruega, en las Islas Lofoten y en ellas aparece , mi musa, mi inspiración y la persona más auténtica y con un mundo interior más grande que he conocido nunca. Tenéis más de ese día fotográfico en la crónica que escribí en su día aquí.

Turner Cody & Black Yaya

Cada vez que bajo las escaleras del Café Pop Torgal, y el concierto ha empezado, siento la misma extraña sensación, la de entrar en un sueño musical. 

Y siempre encuentro a la gente en absoluto silencio, mirando hacia el fondo de la sala, los tres focos encendidos, y alguien descubriéndome canciones. Esta vez eran Turner Cody al que no había visto nunca en directo, y David Ivar, conocido por su proyecto Herman Dune, al que ya había fotografiado y que venía tocando bajo el nombre de Black Yaya. El primero se acercó mucho a mis referentes más queridos de los años 70, y lo de Black Yaya fue un espectáculo minimalista de música y luces que nos sorprendió a todos por su simplicidad y su fuerza. Echad un vistazo al American Autumn que acaba de empezar en este pequeño local de Ourense y dejad de decir que en Galicia no pasan cosas! 

A Road Trip

Convertir el coche en casa. Coger solo tu nueva Fuji X100S y la Zenit Rusa. Coger el mapa de España, el Empordà y el sur de Francia. Salir de casa y ver que te acompaña la mejor compañera de aventuras del mundo. Comer con Ade y Marcos en Ourense. Vivir el atardecer en las tierras de Zamora. Dormir en la orilla del Lago de Sanabria. Despertar y bañarte en aguas frías. Comer una empanada riquísima comprada por el camino. Parar a tomar el café con Izaro, Tania, Isa, Gorka y Jose en Donosti y acabar cenando pinchos. Comprar un Ukelele. Dormir en Jaizkibel rodeados de niebla y silencio. Despertar rodeados de caballos y 14 Guardia Civiles armados. Cruzar la frontera. Llegar a Carcassone durante una tormenta que pinta el cielo de colores mágicos. Visitar un castillo de cuento. Dormir rodeados de decenas de furgonetas en la costa mediterránea. Llegar a Perpignan mientras la ciudad despierta. Desayunar en un mítico café. Empaparte de fotoperiodismo durante el Visa pour l'Image. Comer en un restaurante que parece sacado de una película. Seguir viendo fotografías hasta no poder más y salir más impactado de lo que hubieras imaginado. Viajar hasta la Catalunya Nord por la costa. Cruzar hasta Portbou para pasear por su estación. Volver a Francia para dormir en Cerbère. Despertar con rayos de sol entrando en el coche. Bañarte en el mar más transparente que puedas imaginar. Subir por las rocas. Hacer fotografías. Desayunar. Llegar a Cadaqués serpenteando carreteras interminables. Bucear en una calita de Roses. Tocar el Ukelele. Comer en una cueva para protegerte del viento. Llegar a Barcelona. Comprar un libro de Friedrich. Visitar a la familia. Arreglarte el pelo y ponerte guapo para ir a una boda. Desayunar con David en La Cocotte. Ver los Castellers de Santa Tecla. Volver a mi pueblo después de casi dos años sin pisarlo. Llegar a Torralba de los Frailes a la hora perfecta. Parar a fotografiar en el atardecer y disfrutar de nuevo con estas tierras. Preparar una cena exquisita. Dormir en el Río Piedra escuchando el silencio. Despertar con lluvia. Perderte por pistas llenas de piedras, polvo y girasoles. Hacer una fotografía con la cámara analógica de tu padre. Charlar en el jardín de Adoración y comprobar una vez más que el tiempo no pasa aquí. Almorzar con Ignacio y Araceli un pedazo de pan de Used con queso. Recorrer Castilla y visitar un lugar muy especial en Sigüenza. Llegar a Mozoncillo en Segovia y ser recibido con dos sonrisas enormes. Sentirse como en casa e intuir una nueva amistad. Descansar todo un día mientras tu compañera es la mujer más feliz del mundo haciendo fotos para un nuevo proyecto. Acabar el viaje en un campo de pinos haciendo un picnic exquisito en la mejor compañía. Llegar justo a la hora de recoger a Nanook en el cole y recibir el abrazo más rico del mundo. 

La esencia es la libertad
Una excursión a pie debe emprenderse en solitario porque su esencia es la libertad; porque uno debe poder detenerse y continuar, seguir un camino u otro a su antojo; y porque uno debe poder ir a su propio ritmo
— Robert L. Stevenson, en Excursiones a pie

Me encanta leer a Stevenson. Sus narraciones me suenan cercanas y sus ideas totalmente actuales. Pero creo que se equivoca, caminar en solitario no siempre nos lleva a la libertad. Porque si encuentras a las personas que caminan contigo, a tu lado, sin pisar tus huellas, pero sin alejarse demasiado de ellas, sin adelantarte demasiado pero sin que les tengas que arrastrar... y sobre todo, las personas que entienden que quizás necesitas un tiempo para ti, que separarse unas horas en medio del viaje no es malo, quizás en ese caso te sentirás libre y no estarás solo. Si como yo, has encontrado a esas personas, eres afortunado, porque así me siento yo cada vez que subo a un tren, a un barco o a un avión con David y Mö: Libre.